–¡Ya suéltame! –le grité mientras él abría la puerta– no quiero estar contigo, dejaste bastante claro lo que...–alcancé a decir, solo que, tras entrar en su casa, él me dejó en el suelo y me abrazó con fuerza, mi cuerpo entero se inmovilizó cuando sus brazos me envolvían, parecía que realmente le importaba, incluso era como si tuviese miedo– ¿Daniels? –pregunté. –Lo siento...–susurró a la altura de mi oído. Mi cuerpo entero se estremeció tras sentir algo húmedo aterrizando en mi hombro, él estaba llorando, lo peor es que yo también comencé a llorar sin saber por qué lo hacía, simplemente lloraba mientras él me decía una y otra vez un "Lo siento" cada vez más quebrado que el anterior, era una mezcla entre aliviado, preocupado, asustado y feliz, era extraño, sin embargo, permanecí entre su

