Al cruzar el portal, se encontró echada en un gran jardín verde, a unos metros estaban los dos guerreros asgardianos que había salvado. No obstante, los tres no se encontraban solos, una figura estaba parada frente a ella. Ella alzó su ligeramente su cabeza y soltó un suspiro de alivio al reconocerlo. ― ¿Cómo estás? Yo no muy bien, acabo de enterarme de algunas cosas. ―Él hizo una mueca, Fandral y Volstagg aún no reconocían a la persona frente a ellos, por lo que aún alzaban sus armas. ― ¿Podrías por favor quitarte…? El sujeto hizo caso a sus palabras, y se alzó la capucha dando la oportunidad de mostrar su rostro, los guerreros asgardianos se relajaron al reconocer al guardián del Bifröst. ― ¿Sabes? Si hubieras hecho eso hace unos minutos, no estaría con ganas de atacarte. ― r

