Angelo uno – Mía uno Mía arqueó la ceja, malinterpretando la sonrisa de Angelo, apretó las manos en dos puños decidida a dejar la oficina y no molestarse más con él. —Es evidente que no estás listo para separar la vida personal y la profesional. Volveré cuando te comportes como un hombre y no como un niño —soltó girándose para salir de la oficina. Su presencia en el lugar era innecesaria con la actitud de Angelo, ella no iba a insistir, las cosas podrían arreglarse de otras muchas maneras. Angelo atrapó el cuerpo de Mía antes de que pudiera abrir la puerta. Sus cuerpos juntos fue como dejar caer un cerillo sobre el combustible. La fragancia de Mía inundó los pulmones de Angelo, hasta quemarlo. —Angelo. —¡Estoy listo! Solo espero que tú puedas aguantar —susurró a su oído provocando qu

