Mía se separó ligeramente de los labios de Angelo, sus miradas hablaban del fuego que les consumía, ella se lamió el labio, sus sentidos estaban embotados, casi intoxicados por la excitación, pero ella no quería solo una noche más en la vida de Angelo, no quería ser una aventura para él, quería algo más que un par de noches de placer. —¿Mía…? —Angelo estaba aturdido por la separación, se sintió vacío y frío al perder el calor del cuerpo femenino. —No quiero ser solo la aventura de una noche Angelo, la primera vez que creí que lo sería, tampoco fue suficiente, pensaba volver a ti —susurró con los ojos velados por el deseo, ella se mordió el labio, un acto inocente, pero que envió el mensaje adecuado a la entrepierna de Angelo. —¡Demonios, tampoco pensaba conformarme solo con aquella noch

