Al día siguiente me levanté cerca de las 10:30, mamá me dejaba dormir hasta tarde porque sabía que me desvelaba mucho con la tarea, me di un baño y bajé a desayunar, como todos los días mis dos hermanos mayores ya se habían ido. Alejandro el mayor es médico y trabaja en el Sector Salud, no nos vemos mucho porque casi siempre dobla turno y los fines de semana se la pasa durmiendo en su cuarto, Román estudia la licenciatura en química así que tampoco nos vemos mucho porque él seguido sale con sus amigos, todo el día se la pasa en su facultad y llega tarde a la casa, solo concordamos algunos fines de semana, mi mamá es doctora y trabaja en un consultorio particular, le va bien y solo trabaja las horas que ella quiere por eso tiene tiempo para nosotros, mi padre también era médico pero en un viaje que hizo a Baja California se metió en problemas por defender a una señora de su marido que la estaba amenazando con una pistola, el sujeto disparó matando a mi padre instantáneamente bueno eso es lo que me ha dicho mi madre, cosa que considero de lo más fantasiosa y tonta pero cuando niña realmente lo creí, sin embargo una vez escuché a Alejandro decirle a Román que mi padre se fue con otro médico, cosa que traumó a mi madre y por ello inventó que se había muerto porque para ella así era mi padre había muerto el día que sacó sus cosas de la casa, él no se hizo cargo de nosotros por lo que Alejandro pasó a tomar su lugar como mano derecha de mi madre y parece indiferente a la partida de mi padre sin embargo Román parece aún extrañarlo alguna vez lo vi llorar por él cuando ambos éramos niños. Desde ese momento entendí, la repulsa que a mi madre le causa ver a dos hombres o mujeres juntas y todos seguimos su ejemplo, o al menos eso creía yo. - Hola hija. - Que tal mamá ¿cómo dormiste? - le pregunté mientras tomaba un yogurt del refrigerador. - Bien y ¿tu, te desvelaste mucho? - Un poco pero terminé todo lo que tenía que hacer. - A propósito ¿compraste el libro de química? - No, se me olvidó pero hoy sin falta lo compro. - No dejes pasar tiempo si no después nos va a costar trabajo conseguirlo. - Sí no te preocupes hoy lo compro, mmm ¿qué hay de desayunar? Tengo hambre. - ¿Te preparo unos huevos con jamón? - me preguntó mientras abría el refrigerador y sacaba unos jitomates y el jamón. - Sí, pero hazme unos cuatro huevos tengo muchísima hambre. - Solo dos, mejor ve a la panadería y compra pan porque tus hermanos acabaron con todo el que había.
- Esos tragones inconscientes - me molesté ya que siempre hacían lo mismo. - Anda hija ve, por que ya es tarde. - Sí, dame el dinero. Al salir de la casa me encontré con Andrea la hermana mayor de Dennis, la cual estaba terminando su carrera como Administradora de empresas un trabajo al cual yo no le veía gran futuro a menos que tuviera su propia empresa pero bueno me daba gusto y envidia verla ya terminar una carrera profesional. - Hola Laura - se acercó a mí y me beso en la mejilla. - Andrea hola ¿ya te vas? - Sí tengo que ir a la biblioteca a recabar unos datos - miró la hora en su reloj. - Espero que los consigas rápido. - Lo mismo espero, oye mira que bueno que te veo, porque Dennis tiene problemas para terminar su tarea de literatura ¿podrías ayudarla? - Sí, solo voy por unas cosas, desayuno y voy con ella. - Gracias te lo agradecería mucho. Bueno me voy porque se me hace tarde - se despidió de mí besándome la mejilla de nuevo. - Cuídate. - Sí gracias, hasta luego. Me encaminé hacia la panadería de la esquina casi no comprábamos ahí porque el que atendía era un homosexual y mi madre y mis hermanos lo odiaban le decían el "jotito panadero" apodo puesto por mi hermano Román mi madre nos prohibía comprar ahí, pero ese día yo no tenia ganas de caminar dos cuadras más para ir donde se hallaba la otra, sin embargo cuando iba a cruzar la puerta el solo verlo arreglado como si fuera una mujer me dio asco y decidí hacerle caso a mi madre además quien sabe que cosas podría contagiarnos el maricón ese. Al cabo de un rato regresé a la casa, desayuné y fui a casa de Dennis, su mamá ya se había ido, trabaja como odontóloga en el andador 4-C donde tiene su consultorio al lado del de mi madre. - Hola Laura. - Hola Dennis - nos besamos en las mejillas como siempre. - Pasa, y dime ¿a qué debo el honor? - me dijo socarronamente. - Ja, ja, que simpática te has vuelto - le dije - Bueno Andrea me dijo que tienes problemas con Literatura por eso vine a ayudarte.
- ¡Ah que bien!, ¡que bien!, Porque todavía no termino mis ejercicios de matemáticas - subimos a su cuarto. - ¡Que bárbara!, pues ¿a qué hora te dormiste anoche? - Como a las once porque estuve hablando con Armando. - Te dije que tener novio era una perdida de tiempo - meneé la cabeza negativamente. - Oh, bueno ¿ya vamos a empezar? - Esta bien, es tu vida. - Bueno ya ¿me viniste a ayudar o a sermonear? - A ayudarte desde luego - entramos a su habitación, ella se sentó en el escritorio y yo en su cama, que aun estaba sin tender. - Bueno pues olvidémonos de Armando y empecemos. - Se volvió para verme - ven la maestra nos dejo... - No me digas - le interrumpí - un resumen del primer capítulo de la obra de Dante. - Sip, así es - me guiñó. - Tienes suerte de que ya lo haya hecho y de que tenga buena memoria - le sonreí. - Y tú - dijo al tempo que se levantaba y se aceraba a mí - tienes suerte de tener a una amiga que te quiere mucho - sonrió y me abrazó dejando caer el peso de su cuerpo sobre el mío lo que me ocasionó perder el equilibrio y caer de espaldas a la cama. - ¡Uuuoopppsss! - exclamé mientras Dennis levantaba su rostro dejándolo a centímetros del mío y me veía sonriente. - Que débil te has vuelto Laura no puedo creer que mi peso te lograra tirar. - No soy débil - le miré a los ojos sintiendo el rubor cubrir mis mejillas. - Menta... - acercó más su rostro al mío. - ¿Qué? - Dije que tu aliento huele a menta... es... el enjuague bucal que usas ¿no?... - sonrió mientras cerraba sus ojos y aspiraba profundamente. - Café... - fue lo único que atine a decir, pues su actitud me estaba volviendo loca, además de que no podía retirar mis manos de su espalda, era como si algo invisible nos hubiera atado. - ¿Cómo? - abrió sus ojos mirándome con extrañeza.