Capitulo 8: Dixie emocionada.
Dixie, subió por los escalones, qué la llevaban a la habitación dónde se hallaba su padre dormido, cada paso qué daba sentía qué su corazón iba estallar por tanta emoción, mientras caminaba pensaba"Lo voy abrazar a mi padre", al llegar se dió cuenta qué era imposible despertarlo, le hizo una caricia y dijo con la voz entrecortada, "Te perdono padre" Dixie no pudo contener las lágrimas, a pesar de todo amaba a su padre, bajó por los escalones, sintiendo una sensación de inseguridad debía, volver de nuevo para volver a estar con él hombre qué aún no amaba, mientras Willian estaba sentado frente a la chimenea, Martina le sirvió un rico café.
—¿Estás bien querida? —Pregunto Willian con preocupación.
Dixie, secó sus lágrimas, pudo sentir qué en su hogar había mucho faltante de cosas, su padre se lo jugaba todo en apuestas.
Dixie, se acercó a Martina su madre, la rodeo entre sus brazos.
—¡Madre, te extrañaba tanto!
Martina, su madre no pudo contener las lágrimas, abrazó a su hija de forma delicada, sus hermanas también lloraron.
Willian, miró a Dixie su rostro estaba pálido y dijo:
—Amor, nos tenemos qué ir, mañana te volveré a traer, despídete de ellas.
Dixie, con un nudo en la garganta, dijo
—Bueno.
Con la voz entrecortada.
Después de tomar café, Martina preparó una docena de huevos, se los pasó a Dixie para qué lo llevarán.
—Madre, estamos en un hotel, ¿qué tal si los guardas para mañana? Me preparas él biscochuelo qué tanto me gusta.
Dixie, subió de nuevo por los escalones, para despedir a su padre, qué dormía, solo le tiró besos, luego antes de partir, le pidió a Willian qué la acompañe a mirar los galpones con las gallinas.
Willian, enamorado estaba dispuesto hacer lo qué sea por Dixie, mientras caminaban, los pensamientos de Dixie, " Me tendría, qué escapar"
El la abrazo, la tomo de la mano, iban junto a sus hermanas Aroma y Emilia.
Se hacía de noche, un gran vacío acompañaba a Dixie, miró los animales y luego se tubo qué alejar de todo aquello, qué algún vez la hizo tan feliz.
Comenzó a llover, habían relámpagos, él cielo estaba oscuro, lo alumbraban los rayos, qué cada vez se hacían más intensos, Dixie antes de irse abrazo a su madre, con lágrimas en los ojos, le dijo al oído.
—¡Mama, no lo amo!
Martina, le hizo una pequeña caricia, en él cabello de su hija.
—Tranquila hija, trata de ser feliz.
Afuera los esperaba él auto qué era del hotel, de alta gama color gris.
Dixie, subió al auto y sintió cómo un golpe en él estómago, debía irse dejando atrás todo aquello.
Mientras se alejaba él auto, Dixie comenzó a llorar, no podía creer lo qué estaba viviendo, Willian la abrazó, le pidió qué se calmara.
Martina, la madre de Dixie se hallaba en la cocina, preparando una exquisita comida, recordó cuándo Dixie apareció con un conejo, blanco como la nieve, al parecer lo habría hallado de regreso a casa, y cuándo jugaba con sus hermanas en él barro, unas cuántas lágrimas derramó, se limpió él rostro con él delantal, apareció Gerónimo había estado toda la noche, jugando a las apuestas gastando todo su dinero, además de eso embriagado.
—¿Quien vino ? —Preguntó, Gerónimo con gran curiosidad.
—Vino Dixie, tú hija, estaba hermosa, volverá mañana otra vez.
Gerónimo, comenzó a reír a carcajadas.
—¿De, qué te ríes? —Preguntó Martina.
—Cuándo venga Willian, le dices qué debo hablar con él, qué pase por la oficina, no estaré acá, si aparece tú hija ja ja.
La carcajada, de burla de Gerónimo incomodaba mucho a Martina, trató de no discutir, con él esperaba ansiosa la visita de Dixie.
Dixie, le pidió a Willian qué por favor compre dos teléfonos, uno para ella y otro para su madre.
Willian, acompañó a Dixie, le compró él mejor teléfono, la miraba con ternura.
Willian, recibe una llamada de su madre.
—¿Qué pasa, madre?
—Debes regresar, urgente tú padre quiere hablar contigo, está muy grave.
Justo cuándo viajaba a casa de los padres de Dixie sucedió eso.
Dixie, le pidió por favor qué la dejara con sus padres, por un tiempo, Willian aceptó, la amaba demasiado su rostro se puso triste, sus ojos se humedecieron por las lágrimas.
Willian, se aproximó hacia ella, necesitaba darle un beso, pero Dixie se negó.
Willian, sentía una sensación de vacío, al no ser correspondido, se despidió de ella con un beso en la mejilla, luego la abrazó le dijo cuánto la amaba.
—Vendre por ti, cuándo todo esto pase.
—De acuerdo, anda tranquilo.
El auto qué llevaba a Dixie la dejó en casa de sus padres, Willian no bajó debía ir urgente con su padre.
Dixie, caminó despacio, Martina había podido ver por la ventana, qué un auto se había detenido.
—¿Y Willian?—Preguntó Martina, su madre.
Dixie, le explicó a su madre, qué Willian debía volver urgente, ya qué su padre estaba muy enfermo, le regaló él teléfono qué Willian le habría comprado, de esa forma podrían estar en comunicación, luego apareció Gerónimo, estaba gordo, con él rostro rojo y pecas.
—Va, ¿ Qué pasó? Te tenemos por acá de vuelta, ¿,Tú marido te devolvió?
—¡Basta, Gerónimo! Deja en paz a tú hija.
Silencio absoluto, solo se sentían las gallinas, Dixie se acercó a su padre, para poder abrazarlo, Pero este la rechazó.
—No, no acá no te quiero debes regresar con tú marido, además él me debe plata ja ja.
Dixie, trató de mantener la calma, lo hizo por Martina su madre.
—¡Tu, eres una buena para nada! Mujer torpe, ¿Quién te sacó, de dónde estabas? ... Yo ja ja.
Las palabras de Gerónimo a Martina, le hacían daño a Dixie.
—¡Basta, padre no trates así a mi madre!
De pronto se escuchó un fuerte ruido, Gerónimo, qué salió dando un golpe fuerte en la puerta.
Dixie, abrazó a su madre, dijo:
—Madre, no llores te sacaré de aquí, le pediré a Willian qué nos ayude.
Willian, le dejó su número telefónico a Dixie, sonó él teléfono.
—Hola, ¿Eres, tú? —Preguntó, Dixie.
—Amor de mi vida, estoy con mi padre, en la clínica, está lleno de sondas, me a sido imposible hablar con él, espérame volveré por ti.
Dixie, después de recibir él llamado de su esposo, cortó, Aroma y Emilia la esperaban para jugar a las cartas, lo pasaron muy bien, Gerónimo no estaba cómo siempre gastando él poco dinero qué les quedaba.
Dixie duerme, en la habitación con sus dos hermanas.
Al día siguiente Dixie, despierta sobresaltada, él cantar del gallo, la despierta mira hacia él lado de las camas de sus hermanas, ya no están, observa la hora en él reloj de pared.
" Son las, 7 De la mañana "
Dixie se viste rápido, cepilla sus dientes, se dirige hacia él galpón, son sus hermanas las qué están clasificando huevos, tienen poco personal, por los gastos qué produce Gerónimo él padre.
.