— ¿Quieres hablar de eso?— Sahara se da la vuelta a observarme cuando despertamos por la mañana. Nuestros rostros están a centímetros del de la otra y en cuestión de segundos, ella sube su mano para apartar un mechón de cabello que se aparece por mi rostro. — No— murmuro. No quiero hablar de lo que sucedió ayer porque solamente imaginar a Alice besar a otra chica hace que mi cuerpo tiemble. — No es bueno que te guardes las cosas. Yo dejo salir un enorme suspiro por lo bajo y dejo que mi frente choque con la de Sahara suavemente en mi intento por buscar un poco de consuelo. No quiero que mi mejor amiga se marche; no cuando parece ser la única que comprende mis estados de ánimo a la perfección. — Sólo sé que me gusta Alice— digo finalmente, un poco nerviosa— y no me gusta ver cómo se b

