El lunes por la mañana despierto con Zeus lamiendo mi cara y el olor a huevos con tomate entrando directamente por mis fosas nasales; todo apunta a que mi padre está preparando un super desayuno. Le hago unos cuantos cariños a Zeus y limpio la baba que ha dejado encima de mi velador de tanto mirar como duermo. Me pongo de pie y me meto dentro del uniforme escolar. He repasado en mi cabeza muchas veces lo que ha ocurrido ayer, y solamente ahora me comienza a dar un poco de vergüenza. Yo acusando a Alice de estarme siguiendo es lo más ridículo que se me pudo ocurrir; pero yo tampoco tengo poderes como para poder haber adivinado que esa era su casa. Me tapo el rostro con ambas manos; qué jodido todo. Salgo de mi habitación y cojo un poco del desayuno que mi padre ha preparado. Huevo y tos

