Mi pecho sube y baja. Estoy explayada en el escritorio con la respiración acelerada. Mi cabello ya no está con la coleta alta de esta mañana, ahora, está todo suelto y alborotado. Mi cabeza da casi hacia el otro extremo del escritorio así que mi cabello cuelga a la orilla. —¿Satisfecha? —pregunta con burla. Niego con mi cabeza de inmediato. Quiere hacerme ver cómo la que no aguanta nada, y pues no. —Aún tengo hambre —respondo con malicia. —Mañosa —su voz gruesa me estremece por completo. Siento nuevamente la humedad en medio de mis piernas y eso me fascina—. No te levantes —ordena. Veo como rodea el escritorio aun con su m*****o erecto a la vista. Estoy más que lubricada y eso me tiene en alto voltaje. Andrew se coloca detrás y acostada como estoy, tengo que mirar hacia arriba para pod

