No puedo cree lo que estoy viendo. La cara de Nicolás parece una paleta de colores en tonos morado, rojo, y algo de verde. Detallo su labio inferior partido, y también su ojo derecho está hinchado. Se nota que le duele porque hago a tocar con la yema de mis dedos y se tensa un poco. —Con cuidado cariño, duele. —Lo siento —tomo su mano y lo hago sentarse en uno de los bancos de la cocina—. ¿!Que fue lo que te pasó!? Vuelvo a preguntar mientras abro una de las gavetas buscando un pañuelo. Aún tiene algo de sangre pegada así que lo limpiaré para evitar una posible infección. Mojo la punta con el agua de la llave y me acerco hasta dónde él esta. Nicolás abre sus piernas haciéndome quedar entre ellas y coloca sus manos en mi cintura. —Nicolás, ¿Qué fue lo que te ocurrió? —pregunto comenz

