Capítulo 122 Pensé que yo la había salvado De inmediato saqué a Rodrigo de mis pensamientos, ¿Cómo pudo ese bastardo hacerme olvidar por un minuto a mi muñeca que dejé peleando sola con el peine?, sacudí la cabeza y salí del estudio. Tomé la bolsa de comida caminando enérgicamente para regresar a la habitación, apenas entré mis ojos fueron deleitados con una imagen tan refrescante que me dejó totalmente fascinado, la habitación estaba iluminada a medias, Samantha ya había terminado al parecer hace mucho tiempo su pelea con el secador, el remordimiento me llevó a preguntarle si me esperó mucho tiempo mientras llevaba su bata de baño húmeda al sanitario, pero, contrario a todo lo que me pudiera imaginar, ella simplemente negó con la cabeza sin darle importancia. Estaba acostada en la cam

