Me pide la mano y se la doy, con el filo de navaja hace un pequeño corte y hace que la sangre escurra en un cáliz con nuestras iniciales entrelazadas, me da la daga y hago lo mismo con su mano.
-Ahora solo serán uno-
Lessandro nos hace un ademan para que bebamos, primero yo doy un sorbo, le entrego el cariz y el bebe el resto y al terminar me da un beso, exigente donde siento todo lo que siente por mi.
Una horda de aplausos de aplausos y vitoreos de mis hermanos nos hacen separarnos
-Les presento a Áureo y Amelia Bristol-
Nos hacen una reverencia y siento el alivio de mis hermanos, el de Áureo y el mío, pero hay un sentimiento oh sensación que me inquieta y no se de donde viene.
Regresamos a la fiesta, donde nos reciben más vitoreos y aplauso, no hay señal de Sauro y todo es felicidad, baile con mis hermanos, con mi papá, con Lessandro y el resto de la noche con el que ahora es mi marido Áureo.
La fiesta duro hasta el amanecer, una digna fiesta hecha por nosotros y llego el momento en el que nosotros también ya teníamos que irnos.
Áureo y mis hermanos están platicando, y yo despido a los últimos invitados y me acerco a ellos.
-Ya te tengo casas seguras en las paradas que me diste, tienen empleados de confianza-
Zeón le entrega unas cartas y se abrazan
-¿Esta todo listo?-
-Así es nos encargamos de eso-
Musio se me acerco
-Ustedes solo se tienen que preocupar por divertirse y darnos sobrinos-
Simeón le da una palmada en la espalda Áureo
-Ya subimos sus cosas señorita-
Auxubia se me acerca
-Prepara otro carruaje por favor-
Áureo se le acerca a mi dama principal y ella lo mira confundida
-Quiero que ustedes tres se vayan y se encarguen del personal de nuestra casa-
Auxibia asintió y se fue, Áureo me acerco a el y me planto un beso en la frente
-Bueno llego el momento de despedirnos-
Mamá y papá se acercan, ella tratando de no llorar
-Te pido la cuides tanto oh más como nosotros lo hemos hecho-
papá le da un apretón de manos y mamá solo puede abrazarlo, del otro lado Lessandro, Daria y Cassia nos esperan
-Nos vamos ya-
-¿Tan pronto?-
Daria le toma el rostro, Áureo le toma las manos y le planta un beso en ambas manos, el solo asiente
Cassia le da un abrazo y solo le dedica una mirada de ¿esperanza?
Lessandro solo le da un apretón de manos y una mirada llena de orgullo.
Nos acompañan a los carruajes, Áureo hace una señal y el primer carruaje sale
-Manden cartas cuando puedan-
Abrazo a Daria y siento algo diferente en ella, la miro y ella guiña el ojo, es mejor que no diga nada hasta que ella sienta que este bien decirlo al mundo.
Áureo me ayuda a subir al carruaje, sube después de mi y vemos como el carruaje avanza y se va alejando de nuestras familias
-¿Te gusto tu fiesta?-
Áureo me toma de la mano y va besando dedo por dedo
-Si, fue mejor de lo que imagine-
-A si ¿Por?-
Va subiendo sus besos por mi antebrazo
-Por... por el vestido, la celebración en si... porque ya estamos casados-
Áureo ronronea en mi cuello, mi pulso se acelera, cosa que el puede sentir, pues sus labios van recorriendo mi cuello
-¿Ah donde vamos?-
-Bueno iremos a Shoreditch-
Abro mucho los ojos, es donde Sauro va a hacer de las suyas, Áureo suelta una carcajada.
-Estaremos a las afueras, ahí tus hermanos nos consiguieron una casa, para que pasemos la noche, tus damas ya deberían estar llegando y arreglando todo y en cuanto terminen se van al siguiente punto-
Asiento, no estoy muy segura, ese lugar es conocido como el lugar del pecado, esta repleto de burdeles donde Sauro es bien conocido y casas de juego.
Al llegar, veo una casa pequeña a comparación de donde vivía, pero es más grande que todas las demás de este lugar, Áureo me ayuda a bajar del carruaje y dos hombres ayudan a bajar nuestras cosas.
Aun no sale el sol y yo muero de hambre
-Vayamos a cazar-
Volteo a ver a Áureo y por un momento no entendí lo que me dijo
-Tienes hambre ¿Cierto?-
Asiento
-Veras querida, después de la ceremonia, casi no comiste nada del banquete y eso es normal, digamos que se activo tu otra forma de alimento, la necesitaras el primer año y claro cuando quedes embarazada-
Áureo me toma de la mano y me saca de la casa y comenzamos a caminar, aun no sale el sol, la neblina nos cubre parcialmente, mis sentidos estas muy sensibles escucho todo, siento todo y en especifico huelo todo, pero el olor de sangre es el más fuerte, debe de haber varias peleas por aquí.
-No quiero atacar mujeres, podemos deshacernos de los tipos como Sauro-
Áureo me ve con dulzura y solo asiente.
-Tu los vas atraer a nuestra casa y ahí nos encargaremos-
Asiento, el me da un beso profundo y me quita mi manto, no sabia bien que hacer así que me puse a cantar mientras caminaba, unos minutos después, salieron dos sujetos de un callejón, donde venia un fuerte olor a sangre, me asegure que me vieran bien y comencé a caminar hacia nuestra residencia, cuando los escuchaba avanzar más rápido también lo hacia yo.
Cuando llegamos a las afueras, podía sentir a Áureo, pero aun no lo veía
-¿Estas perdida?-
Me dice uno de los hombres
-Es muy peligroso una señorita como usted ande sola a estas horas-
-Si, es peligroso, pero no para mi-
Áureo aparece de golpe atrás de uno de ellos y lo toma por el cuello, yo al otro lo tome de su ropa y los arrastramos dentro de la casa.
Áureo se pone frente de mi para que vea como el lo hace, lo toma de la cabeza y lo muerde en el cuello, yo me pongo a horcajadas sobre el tiempo que le da la espalda a Áureo y lo muerdo, el se intenta zafar empujándome con toda su fuerza, pero no logra moverme
-Si ya terminaste lame su cuello-
Me le quedo viendo
-Cicatrizara la herida-
Asiento y eso hago, Áureo se para me tiende la mano y nos vamos arriba, dejando a esos hombres muertos en nuestro recibidor.
entramos a nuestra habitación y la tención s****l ahí está otra vez, mi pulso se acelera, Áureo recorre el borde de mi corset con los dedos y me pega a el, me besa con una intensidad que no había sentido y mientras lo hace va quitándome el corset y yo hago lo mismo con su saco y la camisola.
Me tumba en la cama y se arrodilla frente a mi, me quita las zapatillas y las medias, sus manos van subiendo por mis piernas y escucho como rasga mi ropa interior, se mete en la falda y siento su aliento en mis labios, es una sensación nueva.
Sale y me quita por fin el corset y jala de la falda, me deja por fin desnuda frente a el, mientras me ve, puedo ver como sus ojos arden de pasión, no deja de verme y se quita el pantalón.
Sonrie maliciosamente y se coloca encima de mi, comienza e besarme, baja por mi cuello, mientras sus manos tocan todo mi cuerpo, suben hasta mis pechos y suelto un gemido.
Se coloca en la entrada de mi v****a y se me queda viendo, avisándome que va a entrar, entra poco a poco, es una sensación que me sacia.