Mamá y papá construyeron pasadizos en esta casa, ya que descendemos directamente de uno de los primeros cuatro inmortales y por consecuencia, han tratado de alterar o borrar el linaje.
Crei que eran solo leyendas de nuestros comienzos, pero ahora con esto que paso, comienzo a creer que todas esas historias son reales.
Abro la puerta del pasadizo, entro, la cierro, a lado hay una pequeña cómoda, tomo a tientas una vela y la prendo, alumbra poco, pero lo suficiente para poder ver por donde camino, hay una cama un poco más chica que la mía, hay un pequeño mueble donde debe de haber un poco de ropa para dormir, me quito el vestido y busco en la cómoda ropa para dormir, me la pongo y me acuesto en la cama.
Me cuesta trabajo dormir, doy vueltas en la cama, pero solo puedo pensar en Áureo y yo besándonos en mis aposentos, el golpe que planean Sauro e Irenea y el hecho de que soy inmortal.
Me despiertan unos golpes en la pared y me despierto de inmediato
–Señorita, es momento de prepararse para el desayuno- La voz de Caya se oye amortiguada por la pared, me desperezo, me pongo una bata y abro la puerta del pasadizo, salgo y veo recargado a Áureo en la pared y casi pego un grito
- ¿Qué haces aquí? si mi mamá se entera que estas aquí tendremos un problema-
-Tranquila, vine aquí antes de que todos se despertaran- Caya lo ve como desaprobación
– Aun no me dices que haces aquí-
-Tome la decisión de venir por ti, todas las mañanas hasta el día de tu fiesta- Asiento y me dirijo a mi tocador y comienzo a cepillar mi larga y ondulada melena.
-Tienes que irte, mi madre tiene la costumbre de entrar a mi cuarto-
-Seria mejor, así pensaría ella que ha pasado algo y apresurar nuestra boda-
-Me estas usando como una herramienta para evitar que derroquen a tu padre- me volteo y escucho como se va acercando a mí
– También lo hago porque deseo estar contigo, hace tiempo no creía en estas cosas, pero cuando estoy contigo, siento una conexión que no siento con nadie más ni con Bercia-
Asiento, es cierto Áureo y Bercia a pesar de que son hermanos, no son tan unidos como Musio y yo y eso que ellos también son mellizos
– Bueno esperemos que nuestros padres fijen una fecha hoy-
-Aunque no fuera así, sino dan una fecha antes de tu celebración, te raptare y nos iremos lejos- Asiento, aunque sé que está jugando, aunque hay algo en el tono de su voz que me dice que no está jugando del todo.
Caya entra con mi vestido, es amarillo y tienes toques bronce por todas partes
– Bueno salte, que van a vestirme- y se sienta en mi cama y cruza los brazos
– Serás mi esposa así que ya no hay nada que esconder- lo miro de mala manera, hasta que se para
–Esta bien, me saldré, pero esperare a fuera y no tardes- Le abro la puerta
– Sino entrare y te sacare como estés-
-¡Largo! – lo empujo y cierro la puerta
– Vístanme, por favor, quiero dar un paseo antes de que sirvan el desayuno- Asienten
-¿Han visto a Matilda?-
-Está preparando su té señorita- asiento y comienzan a vestirme.
Mientras Caya me viste, tocan a la puerta
– Ve a ver quién es, por favor- Auxibia entra con un pedazo de papel en las manos
–Señorita, me pidieron que le entregara esto- Tomo el papel, pero no reconozco la letra, no es de Áureo, ni de su padre, tampoco de Sauro, ni de mis padres, ni de mis hermanos
–Lee la nota por favor- Auxibia toma el papel y comienza a leer
– Princesa, te espero en el pasillo, a lado de la escaleras-
-¿Eso es todo? - Auxibia asiente
- ¿Quién te lo dio? -
-La señora Irenea- Asiento y nos quedamos en silencio. Tocan a la puerta
–Ve quien es por favor- Auxibia abre la puerta y Caya está terminando de peinarme
–Es Matilda y trae su vestido-
-Que pase- Le abren las puertas
–Señorita, está listo su vestido-
-Dáselo a Caya y gracias- Caya termina de dar los últimos toques a mi peinado, toma el vestido y salen todas.
Me pongo mi sortija, dada por mis padres; un hermoso rubí en una base de oro y salgo de mis aposentos y me dirijo a las escaleras, para encontrarme con Irenea.
Al llegar a las escaleras, veo como Irenea va de un lado a otro, y yo paso de largo
– Princesa, veo que si le dieron mi nota-
-¿Nota? –
-Si, una de sus sirvientas se la di- y suelto un largo suspiro
–En primera Irenea, no son mis sirvientas, son mis damas de compañía, segunda, todo el personal tiene estrictamente prohibido tomar y llevar notas a cualquiera de esta familia, salvo que sea por algún mozo de alguna otra familia y tercero si quieres hablar conmigo, tiene que ser así frente a frente detesto esos jueguitos de mandar notas- voy bajando las escaleras y escucho que ella viene detrás de mí
- ¿Se te ofrece algo?-
-Quiero hablar contigo-
-Esta bien, vamos afuera- ella asiente y me sigue.
Antes de llegar a la puerta veo a una de los sirvientes
– Arsenio, por favor lleva a fuera una mesa de té y dos sillas y dile a Matilda que me lleve mi té también-
-Si señorita- y se va a dirección a la cocina.
Salimos y la brisa mueve mi cabello, ponen la mesa y las sillas, Matilda llega con mi té y lo pone en la mesa
–Tráeme un jugo- exige Irenea –
-Por favor Matilda- agrego, veo a Irenea a los ojos y veo cómo se endereza para parecer más alta, más intimidante.
-Veras princesa, quiero hablar contigo- Asiento y le doy un sorbo a mi té
–Como sabrás soy la segunda esposa de Lesandro-
-¿De eso es de lo que quieres hablar? – Matilda se acerca a dejarle el jugo
– Gracias Matilda, avísame cuando esté listo el desayuno-
-Si señorita- Espero a que Matilda se vaya
-Irenea, no me interesa saber cómo te metiste entre Lesandro y Cassia y si se trata de eso, tengo mejores cosas que hacer- Me levanto de la silla
– Amelia, haz sido un poco hostil conmigo y no sé cómo eso podría tomarlo Lesandro-
-Te trato, como tú a mí-
-Lesandro ha estado hablando conmigo respecto a su compromiso y de poner una fecha para su boda- Me siento
- ¿Qué quieres decir?-
-Lo que quiero decir, es que si te portas bien conmigo, yo podría influenciar sobre Lesandro y que ponga una fecha pronto, si es lo contrario, lo convenceré de que no están listos o que no eres adecuada para el- y en lugar de enojarme, solté una carcajada
- ¿Qué es tan gracioso? Está en juego tu matrimonio-
-Tu, Tu eres la que meda risa creyendo que puedes chantajearme a mí-
y veo como la confusión se apodera de ella
- Eres tan ingenua Irenea, ¿Crees que por ser la amante de Lesandro tienes voz en esto? Te metiste con la persona equivocada – -Pero… -
-Pero nada, sino le tengo miedo a Sauro mucho menos a tu amenaza vacía, y cometiste un error al tratar de enfrentarte conmigo-
Me levanto y veo que se acerca Caya
– En cuanto la señora termine, quiten la mesa y las sillas-
-Si señora-
-Bueno Irenea ya no te quito más de mi tiempo, tengo cosas más importantes que hacer -
-No sabes con quien te estas metiendo princesa –
-No Irenea, tú no sabes con quien te metes, si Lesandro se entera que pudiste costarle una de las uniones más importantes, lo poco que tienes lo perderás- se me acerca y de la nada siento como si quiera pegarme, y en un acto reflejo le tomo la mano antes de que me golpeara
- Ni si quiera lo pienses y si me disculpas ya no te quito más mi tiempo- le suelto la mano, me doy la media vuelta y me meto a la casa.
Subo las escaleras enérgicamente y choco con Áureo –Te estaba buscando Am-
-Suéltame- Áureo levanta las manos
–Pensé que estabas de buen humor-
-Lo estaba, pero Irenea tuvo la amabilidad de mejorar mi humor-
- ¿Qué hizo? -
-Prácticamente me amenazo, que, si no me porto bien con ella, convencería a tu padre de que no deberíamos casarnos y no le basto eso, intento golpearme, después de ponerla en su lugar-
Áureo suelta un suspiro – No sé porque pensé que algo así pasaría -
-¿Qué cosa? -
-Estuve pensando a noche, el atrevimiento de Sauro en el pasillo, las insinuaciones de Irenea, Sauro entrando a tus aposentos y ahora esto, pienso que se sienten arrinconados-
-No entiendo-
-Piensa Am, nuestra boda, es uno de los eventos más importantes en el clan, ya que quedaría claro el derecho de sucesión, pero si ellos lo evitan dando ese golpe contra nosotros y el clan, Sauro podría reclamar ese derecho ya que Bercia ni yo estamos casados-
-Y como son sus únicos hijos, hasta ahora-.
Escucho que vienen mis hermanos
– Hablaremos de esto después, ahí vienen mis hermanos- Asiente
– Cambiando de tema, quiero llevarte a dar un paseo a caballo después del desayuno- Toma mis manos y se las lleva a los labios y les planta un tierno beso- Asiento.
-Vamos tortolos, el desayuno está listo-
-Eres muy oportuno Florián- Áureo lo ve un poco irritado –
-Vamos a desayunar- Asiento.
Me toma de la mano y bajamos juntos las escaleras
- ¿Hay algún motivo para ir a montar en particular? –
-Si, además de que podre estar un tiempo a solas contigo, quiero contarte lo que se del clan-
-Serás como mi maestro-
-Si pones atención te premiare-
-Esta bien, ahora si te estoy escuchando- Áureo suspira, supongo de desesperación, desvió la mirada hacia la puerta principal, Sauro está parado ahí y a su lado Irenea.
Escucho que se abre una puerta y veo que es la del despacho de mi papá, sale Lesandro y mi padre, volteo a ver a Áureo, me guiña un ojo y me lleva al comedor.
Mientras comemos, noto tenso a Sauro e Irenea también
– Cuando terminen, queremos hablar con ustedes en mi despacho- Áureo y yo asentimos y papá sale del comedor acompañado por Lesandro.