CAPITULO 7

1215 Words
Los días pasaron rápido, mi vestido llego, el día de mi cumpleaños y la ceremonia será mañana, desde que la ceremonia se fijo no me han dejado sola, siempre uno de mis hermanos esta conmigo y sino Áureo pasa el tiempo conmigo, la frustración que emanan esos dos es cada vez más fuerte. -Esto es absurdo, ya no puedo ir al baño sin que alguien me acompañe- Áuero me rodeo los hombros con su brazo, mientras paseamos por el jardín -Solo tienes que resistir hasta mañana- -Eso no garantiza que ellos nos dejen tranquilos- Áureo me toma de las manos -Después de la fiesta tu y yo nos iremos a recorrer toda Europa- -No te preocupes nos encargaremos de su seguridad- Se acerco Musio y mis hermanos detrás de el -Que se vayan no asegura que ellos no hagan nada así que llevaran una escolta con ustedes- sentencio Zeón -Nosotros organizaremos todo, cada escolta los encontrara en cada país, danos la ruta que van a tomar y nosotros nos encargaremos de todo- Florian le puso una mano en el hombro a Áureo Asiento y Simeon acuna mi rostro en su mano -Te daré más tarde los lugares a los que planeo ir- Mis hermanos asiente y nos dejan para que sigamos con nuestro paseo. -Querida ven, es hora de los últimos detalles, Áureo también tu vayamos al estudio- Seguimos a mamá y escuchamos a un carruaje acercarse y la situación mejora es el Carruaje de Daria ahora si esos dos no sabrán que hacer Irenea quedara en segundo plano y Sauro controlara su boca. Corrí al carruaje Cassia salto del carruaje aun en movimiento y corrió hacia nosotros, yo la abrace y salió corriendo hacia Áureo quien la tomo justo cuando salto. Llegue al carruaje y Daria va bajando tiene la misma mirada que Áureo -Daria si pudiste llegar- -Lo que sea por ti, no perdería la boda de mi hijo- Daria me abre los brazos y corro a abrazarla -Madre, pudiste avisar que si venias- -Para cuando mi carta les llegue ya estarían casados- Áureo le besa ambas mejillas a su madre, yo tome de la mano a Cassia y nos metimos a la casa -Daria que bueno que llegaste a tiempo para la ceremonia- -No me la perdería por nada y tenemos que hacer los últimos preparativos Millana- Ambas se abrazan y se besan las mejillas y entramos al estudio. Papa y Lessandro ya nos esperaban, aunque Lessandro no parece muy contento con la llegada de Daria -Bueno pónganme al tanto de los preparativos para la boda de mi hijo- Daria toma una silla y se sienta, Lessandro sigue tenso -Bueno Daria, ya esta casi todo listo, en cuanto a la boda será una ceremonia con las cabezas principales y listo- -Esto seguro es idea tuya- Daria señalo con su hermoso abanico a Lessandro -Quieres calmarte, fueron ellos los que pidieron una ceremonia sencilla- Daria, nos voltea a ver con ganas de matarnos -Madre, cuando regresemos de nuestro viaje de bodas podrás hacer la fiesta más grande de la historia- Daria solo hizo un puchero, pero ya no tocaría ese tema, Áureo solo dijo que viajaríamos por Europa, nada especifico -En cuanto donde vivirán- Áureo detiene a su papá en seco -No te preocupes, ya tengo lugar donde viviremos, es una pequeña mansión que adquirí, fue un buen negocio- Áureo se encogió de hombros y no hubo más que hablas -Bien, pediré que nos sirvan la cena- Mamá sale del despacho de papá y la tensión sigue presente -Madre porque no te cambias y nos vemos para comer- -Bien- Daria salió del despacho, y el infierno de Irenea se desato. Los gritos se escuchaban hasta arriba, Áureo y yo bajamos corriendo -Mocosa insolente yo soy la esposa de tu padre- -Ah mi hija no le vuelves hablar así- El sonido del abanico de Daria golpeando la cara de Irenea resonó en el pasillo, su rostro estaba rojo, no se si por el golpe oh por la humillada que debe de sentirse -Recuerda tu lugar, la que es conocida como su esposa soy yo y no te preocupes te lo puedes quedar, pero vuelves a ponerle la mano encima ah alguno de mis hijos y sabrás porque Lessandro no me hace enojar- -¿Cassia estas bien?- Áureo abrazo a su hermana y yo me puse a lado de Daria -Daria...- -Una disculpa querida, esta insolente se le olvido su lugar- Y el caos se desato, todos bajaron al escuchar los gritos -¿Que pasa aquí?- -Lessandro, te sugiero que le pongas correa a tu perra- -Daria cuida ese tono- -Cuida a tu perra, la muy insolente le puso una mano encima a Cassia- Los ojos de Lessandro se pusieron rojos de la ira, Cassia y Áureo son sus únicos hijos hasta ahora y tocar a alguno de ellos, bueno no lo tomara bien, se dirigió hacia Cassia y la reviso por completo, y tenia la marca de los dedos de Irenea en su brazo, se notaba demasiado su piel es blanca y las marcas se ven rojas, casi como la sangre -¿Como te atreves?- Se dirigió hacia Irinea y la tomo del rostro, le importo muy poco que le pudiera hacer más daño -Vuelves a hacer algo así y ese titulo de esposa que tanto presumes, te lo quitare y no tendrás nada- -Lessandro por favor...- Irenea tomaba las manos de el tratando de zafarse -No asistirás a la ceremonia de mañana, no te quiero ver, Millana por favor prepárale un cuarto lejos de todos, comerá allá a partir de hoy- Mamá dio la orden y ella solo pude irse en silencio, con el orgullo herido, le dedico una mirada rapida a Sauro, Lessandro no volteo a verla, reviso a Cassia -Estoy bien papá- -Vayamos a cenar y olvidemos este mal sabor de boca- Lessandro tomo de la mano a Cassia y todos nos fuimos al comedor y nos olvidamos del incidente con Irenea La cena paso sin roces ni incidentes, la atmosfera se sentía diferente incluso Sauro se comporto, tal vez Daria lo mantenía a raya -Bueno será mejor que nos vayamos acostar mañana nos espera un gran día a todos- Lessandro salió del comedor, Daria y Cassia detrás de el, poco a poco los demás se fueron a sus habitaciones -Vayamos a descansar mañana es tu gran día- Áureo tomo mi mano y me escolto a mi habitación -¿Crees que Irenea intente algo?- -No lo creo, papá ya vio su verdadero ser y su amenaza no será en vano- -Bueno entonces ahora solo queda Sauro- -Mi amor lo único que debes hacer es verte hermosa mañana, tus hermanos y yo nos encargaremos de lo demás- Llegamos a la puerta de mi habitación -Seria bueno que duermas de ese cuarto escondido, para prevenir- Áureo acomoda unos cabellos sueltos detrás de mi oreja -Ya quiero que sea mañana- -También yo- Áureo acerco su rostro al mío, nuestras narices se rozaron, sus labios rozaron los míos y me beso, primero fue un casto beso, pero nuestros cuerpos pedían más, esa necesidad del otro. Me tomo de la cintura y me pego aun más a el, podía sentir el deseo como crecía en el y eso me hacia sentir poderosa.
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