𝐄𝐍𝐂𝐄𝐑𝐑𝐀𝐃𝐎𝐒

1072 Words
𝐀𝐈𝐋𝐄𝐍 — LlamĂĄ a tu papĂĄ — le dijo apenas entramos. — ÂżY quĂ© le digo? — No sĂ©, una fuga de gas, un incendio, algo. Si esa cosa ve el estacionamiento lleno de autos de policĂ­as, se irĂĄ. — Bueno, Âży quĂ© pasa si no lo hace? ÂżSi se vuelve loco y mata a todos los policĂ­as, incluido mi papĂĄ? — Tienen armas. — SĂ­, Âży Derek tuvo que ser disparado con una bala de acĂłnito para tranquilizarlo, lo recuerdas? — Entonces hay que buscar una forma de salir y correr — intervine. No querĂ­a mĂĄs gente muerta por nuestra culpa. — No hay nada cerca del colegio a mĂĄs de un kilĂłmetro y medio. — ÂżQuĂ© tal el auto de Derek? — sugerĂ­. — Eso podrĂ­a funcionar — dijo Stiles — Vamos afuera, agarramos las llaves de su cuerpo y nos llevamos el auto. — Y a Ă©l — agregĂł Scott. — Bien, como sea. Empezamos a caminar hacia la puerta, pero al intentar abrirla, Scott nos detuvo de golpe. — ÂżQuĂ©? — preguntamos Stiles y yo al mismo tiempo. — Creo que escuchĂ© algo. — ÂżCĂłmo quĂ©? — preguntĂł Stiles, exaltado pero susurrando. — Silencio. Nos empezamos a alejar de la puerta. — EscĂłndanse — Stiles mirĂł un casillero y se metiĂł haciendo un ruido metĂĄlico horrible. — ÂĄStiles! — lo retĂ©, pero ya era tarde. Desesperada, me metĂ­ en otro casillero con Scott. El espacio era minĂșsculo y casi no podĂ­a respirar. Escuchamos la puerta abrirse. Me tapĂ© la boca para no hacer ruido. De pronto, alguien abriĂł nuestro casillero y soltamos un grito los cuatro. — ÂĄHijo de puta! — gritĂł el conserje, igual de asustado que nosotros. — Shh — le decĂ­amos Stiles y yo — Silencio. — ÂĄSilencio ustedes! ÂĄDiablos! ¿¥Intentan matarme!? — gritaba el hombre mientras nosotros tratĂĄbamos de callarlo. — EscĂșchenos un segundo — le dije, tratando de sonar calmada. — ÂĄSalgan de aquĂ­! ÂĄLos tres! — Solo escĂșchenos, Âżokey? — dijo Stiles, pero no hubo caso. — ÂĄNo, salgan de aquĂ­ ahora! — empezĂł a empujarnos hacia el pasillo. Era inĂștil, no nos creĂ­a. — Solo denos un segundo para explicarle... — ÂĄCĂĄllense y lĂĄrguense! — gritĂł. Segundos despuĂ©s, algo lo tirĂł hacia atrĂĄs con una fuerza brutal. La puerta se cerrĂł de golpe y vimos la sangre salpicar contra el vidrio. ✩ ─────────── ✩ Scott intentĂł ayudarlo, forcejeando con la puerta, pero Stiles y yo lo agarramos para sacarlo de ahĂ­. No habĂ­a nada que hacer. Corrimos hacia la salida principal, pero al intentar abrir, las puertas no cedĂ­an. — ÂżPero quĂ©...? Scott asomĂł un poco la cabeza — Son contenedores de basura. — Los puso allĂ­ para que no podamos salir — dije, sintiendo que las paredes se cerraban sobre nosotros. Stiles empezĂł a empujar desesperado — ÂĄVamos! AyĂșdenme. — Stiles, parĂĄ — Scott y yo lo alejamos. Estaba entrando en pĂĄnico. — ÂĄNo voy a morir aquĂ­! No voy a morir en el instituto — gritaba Stiles. — ÂĄNo vamos a morir! — le asegurĂ©, aunque ni yo misma estaba segura. — ÂżQuĂ© estĂĄ haciendo? ÂżQuĂ© es lo que quiere? — ÂĄA mĂ­! — dijo Scott — Derek dijo que es mĂĄs fuerte en manada. — SĂ­, genial — ironizĂł Stiles — Un hombre lobo psĂ­quico al que le gusta trabajar en equipo. Eso es hermoso. — Chicos... — los detuve. A travĂ©s de la ventana vi al Alfa. Nos estaba observando fijamente antes de lanzarse a correr hacia nosotros. Empezamos a correr por los pasillos oscuros hasta llegar a las escaleras que llevaban al sĂłtano. Nos escondimos detrĂĄs de unos casilleros, escuchando sus garras raspar el suelo cerca de nosotros. Scott asomĂł la cabeza — Vamos — susurrĂł. Caminamos en silencio absoluto hasta que un ruido nos hizo saltar. — Tenemos que hacer algo — mencionĂ©, el miedo ya me estaba superando. — ÂżCĂłmo quĂ©? — me preguntĂł Scott. — No lo sĂ©... matarlo, herirlo... algo. Nos detuvimos al lado de una puerta. Stiles mirĂł hacia adentro y metiĂł la mano en su bolsillo para sacar sus llaves. — Stiles, espera... — Shh — me interrumpiĂł. ArrojĂł las llaves al interior del cuarto. El tintineo captĂł la atenciĂłn del Alfa, que entrĂł corriendo. Stiles cerrĂł la puerta de un golpe — ÂĄEl escritorio! ÂĄVamos! Scott y yo empujamos el escritorio contra la puerta. Encajaba justo. — No puede salir — dijo Scott mientras yo soltaba un suspiro de alivio que me doliĂł en el pecho. El Alfa empezĂł a golpear la madera, haciĂ©ndonos retroceder. — Vamos, pasen para este lado — dijo Stiles. PasĂ© lo mĂĄs rĂĄpido que pude y Scott me siguiĂł. Pero Stiles, en su infinita curiosidad, intentĂł asomarse. Le di un golpe en el brazo. — ÂżQuĂ© estĂĄs haciendo? — Solo voy a echar un vistazo. — ÂĄÂżEstĂĄs loco?! — Oigan, estĂĄ atrapado, Âżokey? No va a poder escapar. Stiles se subiĂł a la mesa y apuntĂł con la linterna a travĂ©s de la ventanita — SĂ­, asĂ­ es, te tenemos... — ÂżTe podĂ©s callar? — lo retĂł Scott. — No le tengo miedo a esta cosa — Stiles seguĂ­a provocĂĄndolo. El Alfa golpeĂł la puerta con una fuerza inhumanana y Stiles se cayĂł del escritorio del susto. Vimos sus garras pasar por la pequeña ventana — No me asustas, porque tĂș estĂĄs ahĂ­ y nosotros aquĂ­. No vas a ir a ningĂșn la... Stiles se callĂł de golpe cuando escuchamos el techo crujir. El Alfa estaba rompiendo la estructura para salir por arriba. Salimos corriendo como locos. — En serio eres un idiota — le gritĂ© a Stiles mientras corrĂ­amos por el pasillo. — ÂżDisculpa? — Lo que escuchaste. Pudimos irnos de aquĂ­, pero decidiste quedarte para provocarlo. — ÂĄY si no lo hubiera hecho, iba a salir igual! — ÂĄSĂ­, pero por lo menos hubiĂ©ramos tenido una oportunidad para escapar y salir vivos! — gritĂ©. — Okey, sabĂ©s quĂ©... — Scott lo interrumpiĂł. — ÂżEscuchan eso? — ÂżQuĂ©? — respondimos los dos, molestos. — Suena como un telĂ©fono sonando. — ÂżQuĂ©? — dije desconcertada, agudizando el oĂ­do. — Conozco ese sonido — dijo Scott con la cara pĂĄlida — Es el telĂ©fono de Allison.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD