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â LlamĂĄ a tu papĂĄ â le dijo apenas entramos.
â ÂżY quĂ© le digo?
â No sĂ©, una fuga de gas, un incendio, algo. Si esa cosa ve el estacionamiento lleno de autos de policĂas, se irĂĄ.
â Bueno, Âży quĂ© pasa si no lo hace? ÂżSi se vuelve loco y mata a todos los policĂas, incluido mi papĂĄ?
â Tienen armas.
â SĂ, Âży Derek tuvo que ser disparado con una bala de acĂłnito para tranquilizarlo, lo recuerdas?
â Entonces hay que buscar una forma de salir y correr â intervine. No querĂa mĂĄs gente muerta por nuestra culpa.
â No hay nada cerca del colegio a mĂĄs de un kilĂłmetro y medio.
â ÂżQuĂ© tal el auto de Derek? â sugerĂ.
â Eso podrĂa funcionar â dijo Stiles â Vamos afuera, agarramos las llaves de su cuerpo y nos llevamos el auto.
â Y a Ă©l â agregĂł Scott.
â Bien, como sea.
Empezamos a caminar hacia la puerta, pero al intentar abrirla, Scott nos detuvo de golpe.
â ÂżQuĂ©? â preguntamos Stiles y yo al mismo tiempo.
â Creo que escuchĂ© algo.
â ÂżCĂłmo quĂ©? â preguntĂł Stiles, exaltado pero susurrando.
â Silencio.
Nos empezamos a alejar de la puerta.
â EscĂłndanse â Stiles mirĂł un casillero y se metiĂł haciendo un ruido metĂĄlico horrible.
â ÂĄStiles! â lo retĂ©, pero ya era tarde. Desesperada, me metĂ en otro casillero con Scott. El espacio era minĂșsculo y casi no podĂa respirar.
Escuchamos la puerta abrirse. Me tapé la boca para no hacer ruido. De pronto, alguien abrió nuestro casillero y soltamos un grito los cuatro.
â ÂĄHijo de puta! â gritĂł el conserje, igual de asustado que nosotros.
â Shh â le decĂamos Stiles y yo â Silencio.
â ÂĄSilencio ustedes! ÂĄDiablos! ¿¥Intentan matarme!? â gritaba el hombre mientras nosotros tratĂĄbamos de callarlo.
â EscĂșchenos un segundo â le dije, tratando de sonar calmada.
â ÂĄSalgan de aquĂ! ÂĄLos tres!
â Solo escĂșchenos, Âżokey? â dijo Stiles, pero no hubo caso.
â ÂĄNo, salgan de aquĂ ahora! â empezĂł a empujarnos hacia el pasillo. Era inĂștil, no nos creĂa.
â Solo denos un segundo para explicarle...
â ÂĄCĂĄllense y lĂĄrguense! â gritĂł. Segundos despuĂ©s, algo lo tirĂł hacia atrĂĄs con una fuerza brutal. La puerta se cerrĂł de golpe y vimos la sangre salpicar contra el vidrio.
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Scott intentĂł ayudarlo, forcejeando con la puerta, pero Stiles y yo lo agarramos para sacarlo de ahĂ. No habĂa nada que hacer. Corrimos hacia la salida principal, pero al intentar abrir, las puertas no cedĂan.
â ÂżPero quĂ©...?
Scott asomĂł un poco la cabeza â Son contenedores de basura.
â Los puso allĂ para que no podamos salir â dije, sintiendo que las paredes se cerraban sobre nosotros.
Stiles empezĂł a empujar desesperado â ÂĄVamos! AyĂșdenme.
â Stiles, parĂĄ â Scott y yo lo alejamos. Estaba entrando en pĂĄnico.
â ÂĄNo voy a morir aquĂ! No voy a morir en el instituto â gritaba Stiles.
â ÂĄNo vamos a morir! â le asegurĂ©, aunque ni yo misma estaba segura.
â ÂżQuĂ© estĂĄ haciendo? ÂżQuĂ© es lo que quiere?
â ÂĄA mĂ! â dijo Scott â Derek dijo que es mĂĄs fuerte en manada.
â SĂ, genial â ironizĂł Stiles â Un hombre lobo psĂquico al que le gusta trabajar en equipo. Eso es hermoso.
â Chicos... â los detuve. A travĂ©s de la ventana vi al Alfa. Nos estaba observando fijamente antes de lanzarse a correr hacia nosotros.
Empezamos a correr por los pasillos oscuros hasta llegar a las escaleras que llevaban al sĂłtano. Nos escondimos detrĂĄs de unos casilleros, escuchando sus garras raspar el suelo cerca de nosotros. Scott asomĂł la cabeza â Vamos â susurrĂł.
Caminamos en silencio absoluto hasta que un ruido nos hizo saltar.
â Tenemos que hacer algo â mencionĂ©, el miedo ya me estaba superando.
â ÂżCĂłmo quĂ©? â me preguntĂł Scott.
â No lo sĂ©... matarlo, herirlo... algo.
Nos detuvimos al lado de una puerta. Stiles mirĂł hacia adentro y metiĂł la mano en su bolsillo para sacar sus llaves.
â Stiles, espera...
â Shh â me interrumpiĂł. ArrojĂł las llaves al interior del cuarto. El tintineo captĂł la atenciĂłn del Alfa, que entrĂł corriendo. Stiles cerrĂł la puerta de un golpe â ÂĄEl escritorio! ÂĄVamos!
Scott y yo empujamos el escritorio contra la puerta. Encajaba justo.
â No puede salir â dijo Scott mientras yo soltaba un suspiro de alivio que me doliĂł en el pecho.
El Alfa empezó a golpear la madera, haciéndonos retroceder.
â Vamos, pasen para este lado â dijo Stiles.
Pasé lo mås råpido que pude y Scott me siguió. Pero Stiles, en su infinita curiosidad, intentó asomarse. Le di un golpe en el brazo.
â ÂżQuĂ© estĂĄs haciendo?
â Solo voy a echar un vistazo.
â ÂĄÂżEstĂĄs loco?!
â Oigan, estĂĄ atrapado, Âżokey? No va a poder escapar.
Stiles se subiĂł a la mesa y apuntĂł con la linterna a travĂ©s de la ventanita â SĂ, asĂ es, te tenemos...
â ÂżTe podĂ©s callar? â lo retĂł Scott.
â No le tengo miedo a esta cosa â Stiles seguĂa provocĂĄndolo. El Alfa golpeĂł la puerta con una fuerza inhumanana y Stiles se cayĂł del escritorio del susto. Vimos sus garras pasar por la pequeña ventana â No me asustas, porque tĂș estĂĄs ahĂ y nosotros aquĂ. No vas a ir a ningĂșn la...
Stiles se callĂł de golpe cuando escuchamos el techo crujir. El Alfa estaba rompiendo la estructura para salir por arriba. Salimos corriendo como locos.
â En serio eres un idiota â le gritĂ© a Stiles mientras corrĂamos por el pasillo.
â ÂżDisculpa?
â Lo que escuchaste. Pudimos irnos de aquĂ, pero decidiste quedarte para provocarlo.
â ÂĄY si no lo hubiera hecho, iba a salir igual!
â ÂĄSĂ, pero por lo menos hubiĂ©ramos tenido una oportunidad para escapar y salir vivos! â gritĂ©.
â Okey, sabĂ©s quĂ©... â Scott lo interrumpiĂł.
â ÂżEscuchan eso?
â ÂżQuĂ©? â respondimos los dos, molestos.
â Suena como un telĂ©fono sonando.
â ÂżQuĂ©? â dije desconcertada, agudizando el oĂdo.
â Conozco ese sonido â dijo Scott con la cara pĂĄlida â Es el telĂ©fono de Allison.