Samira observa la boda de sus amigos con una mezcla de ilusión y tristeza, después de todo lo que vio sufrir a Kate, verla en el altar con el hombre que ella ama y que él también la adoro… la hace sentir la esperanza de que un día tendrá lo mismo. Su instinto la lleva a colocar sus manos sobre su vientre y deja escapar las lágrimas que no es necesario que contenga, después de todo no es la única que llora de emoción por el momento. Aplaude feliz mientras los ve caminar por el pasillo a la salida de la iglesia y cuando se suben a la limusina blanca que los llevará a la mansión de Owen, el padre de Ethan, todos los invitados l festejo comienzan a organizarse para trasladarse al lugar. Camina a uno de los vehículos, pero el mismo hombre que fue a su departamento a amenazarla la toma del bra

