La pregunta era una trampa mortal. —Porque conseguí mi título y estoy lista para una carrera, no un empleo —respondí, utilizando mi mejor tono de marketera firme, aunque no sé si tiene sentido. Ruby sonrió, una sonrisa que no llegaba a sus ojos. —Muy bien, Luna. Me gusta tu... ambición. Hablemos de ese plan. Justo cuando estaba a punto de desgranar mi plan de branding para Estilos Telas, Ruby levantó una mano, deteniéndome con un gesto de impaciencia. —Disculpa, Luna. Tengo una llamada urgente —dijo, su tono era frío, como si el destino de un imperio dependiera de ese intercomunicador. Contestó brevemente, su acento ruso se hizo más marcado. —Sí, hazlo. Hablamos en cinco minutos. Se puso de pie, rodeó el escritorio y se dirigió a la puerta, su figura elegante e intocable. —No tar

