+*+*+*+*+*+* Entramos a la casa de campo. El recibidor era vasto, con techos altos y un olor a pino y riqueza antigua. La tensión era palpable. En eso veo a Lily, la hermana de Alejo. Ella se acercó inmediatamente a nosotros, pero en lugar de saludar a Alejo, ella se acerca y me abraza. —¡Luna! ¡Qué alegría verte! ¿Qué haces aquí? —preguntó, pero su voz, aunque cálida, tenía un matiz de alarma. Quedé viendo a Alejo, buscando una excusa creíble. Lily captó la señal. —Es mala idea, Alejo. Hay visita de negocios —dijo Lily, bajando la voz y mirando con discreción hacia la sala principal. —Mamá me llamó —dijo Alejo, su rostro sombrío. Se acercó a su hermana y le habló con urgencia, sin importarle la presencia de extraños—. Puedes cuidar de Luna. No te despegues. Veré qué quiere y nos v

