Alice se sentó en el banco de la sala de pesas,en su mente aún flotaban las palabras de Pablo. La sorpresa que había sentido al escuchar su inquietante preocupación resonaba en su cabeza como un eco persistente. Ella sabía que no había cruzado ninguna línea criminal, pero la idea de que Nicole pudiera haber cambiado su destino por su causa le atormentaba. Las emociones eran un torrente alborotado en su interior: culpa, rabia y una necesidad de justicia se juntaban en un conflicto interminable. Se frotó las manos como si pudiera disipar la tensión que las invadía, sintiendo los recuerdos del pasado aplastándola. ¿Acaso ella podría llegar a ser realmente una asesina? A veces pensaba que sí. Pablo, había estado allí para apoyarla en su lucha, pero ahora su reacción le había dejad

