El cuarto oscuro Prendí el Elem-17.0 y observé la pantalla, no había nadie cerca. El grupo de seis personas, estaba a 107 kilómetros al Sur, y la salida estaba a 90 kilómetros al Oeste de donde estábamos. Luego, habían dos puntos a 14 kilómetros al Este; se encontraban dos puntos más al Suroeste, y finalmente un punto solitario al Sur, a unos 35 kilómetros de la salida... solo quedábamos trece. Aba despertó y me observó, luego apartó la mirada. Seguramente tenía la cara roja por el llanto. —Tenemos que irnos. —comentó. Hice crecer dos manzanas. Le ofrecí una y le di un mordisco a la mía mientras que nos poníamos en marcha. —Lamento mucho lo de Tyler. —dijo por lo bajo, con dificultad. Me miró apenada, notando en mi lo doloroso que era pensar en haberlo perdido y en que ya no volvería

