Aspen la miró atónito, realmente confundido y disgustado. ¿Cómo le pide ella adoptar justo cuando están hablando de la posibilidad de tener a sus propios hijos? Melinda pasó saliva al notarlo tan serio. Poco a poco su gesto se fue distorsionando por la ira, eso la puso muy nerviosa. ―No voy a adoptar a nadie. ―Se puso en pie. ―Ellos fueron traídos aquí para ser unos guerreros y nada más. ―Amor. ―Melinda lo imitó y se puso en pie. ―Ellos serán unos guerreros, pero también pueden ser nuestros hijos. ―Lo miró a los ojos. ―Estoy muy apegada a ellos, sufrimos cuando no estamos juntos, por favor… ―¡He dicho que no! ―Gritó furioso. ―Quiero mis hijos nacidos de ti, ¡Me niego! ―Estaba siendo la bestia que es. ―¡No puedo tener hijos, Aspen! ―Chilló dolida. ―No podré embarazarme nunca. ―Quería

