Durante la noche pensaría que no podría pega el ojo a causa de la desconfianza que tenia de ese sujeto o de la criatura que esperaba fuera a devorar mi alma o quizás mi cuerpo entero. Lo cierto es que en realidad el ambiente era tan extremadamente calmado que no dure ni 5 minutos para cuando mi mente se puso completamente en blanco y yo yacía dormido en el suelo de la casa de un completo desconocido que debería estar más muerto que los c*******s de algún cementerio.
A la mañana siguiente un olor realmente delicioso llego a mi nariz y esto hizo que abriera los ojos; al hacerlo vi a aquel hombre portando únicamente unos calzones muy destruidos y que dejaban verle básicamente todo aquello que aseguro: ¡No quería ver!, cocinando en una olla enorme. Me levante y camine hacia la puerta pero este tipo me detuvo con su voz.
- Como habrás de imaginas no suelo tener muchas visitas, quédate a desayunar al menos. – Su voz parecía amable, y ciertamente me incitaba a seguirle el juego y quedarme.
- Si he de ser sincero, lo cierto es que no confió en ti. – Dije intentando no sonar demasiado grosero… - ¿Por qué eres tan amable con alguien a quien no conoces?
- ¡Ya te lo he dicho antes! – Gritó y agitó la cuchara que cargaba en su mano derecha hacia mí salpicándome con aquello que cocinaba. – No tengo muchas visitas, y comenzaba a sentirme solo. Si se me ocurre salir de este sitio quien sabe que es lo que me harían… ¡Soy el ultimo humano por el amor de dios!, además… - Se detuvo un momento y lamio la cuchara, regreso la mirada a la mesa tomo un frasco pequeño y empezó a espolvorear el contenido dentro de la gran olla. – Es aún menos común ver a un mago por estas tierras, entre magos debemos ayudarnos cuando nos sea posible.
No parecía que mintiera, y si una cosa era segura es que este tipo no había tenido visitas en DEMASIADO, tiempo, pues se había olvidado por completo de las “reglas” de convivencia y la más importante esa: ¡ten pudor!; pero bueno ignorando aquella asquerosa escena y agradeciendo por su hospitalidad me senté a la mesa y me dispuse a comer aquello que con dedicación estaba preparando. A diferencia de lo anterior que me ofreció esto sin lugar a dudas tenía muy buena pinta, no tengo idea de lo que sea… Pero huele y se ve demasiado bien, y al probarlo no solo la vista y el olfato me lo agradecían, mis papilas gustativas pedían más con cada bocado.
- Si sabias hacer algo como esto, ¿Por qué no lo hiciste ayer en vez de aquellas asquerosas cosas? – Sé que sonaba muy grosero y desagradecido de mi parte, pero sé que este tipo no se ofende con facilidad, me agrada.
- No le ofreces tu mejor plato a un sujeto que solo se queja… - Afirmó comiendo. – Aunque a un colega quizás sí. Hermano mago. – Al terminar sonrió y después únicamente se concentró en comer.
El resto de la comida fue muy silencioso entre ambos, no intentamos hablar aunque nuestras miradas se cruzaban ocasionalmente, al terminar él se levantó se acercó a su cama y saco ropa la cual se puso y después fue a la puerta y antes de salir dijo:
- Espero que nos volvamos a ver después, cuídate. – Abrió la puerta y salió por ella cerrándola nuevamente.
- ¡Espera! – Le grité, la verdad me daba lastima verlo solo… Entonces pensé que podría invitarlo a mi pueblo y como soy amigo del príncipe… las probabilidades de que lo acepten aun siendo un humano son muy altas.
Salí de la casa tan rápido como pude y sin haber pasado más de 5 segundos desde que se despidió y yo haber salido, al abrir la puerta por fuera no se encontraba absolutamente nadie, estaba todo vacío, el clima había cambiado abruptamente junto con el paisaje en general: “Recuerdo que esta choza estaba dentro de un bosque” me dije a mi mismo y al girar la cabeza aquella casa ya no se encontraba allí, yo me ubicaba en un lago gigantesco y realmente bello a lo lejos no podía ver el final del mismo y el agua era tan limpia y apacible que me permitía ver todo por el interior del mismo lago y justo al fondo del mismo vi aquel árbol que vine a buscar en un principio, el sol se encontraba en lo alto y me decía perfectamente donde me encontraba yo, ahora sabia sin temor a equivocarme donde estaba mi pueblo, ahora solo tenía que bajar por aquí hasta llegar al árbol, la mala noticia es que se veía demasiado profundo y no creo que alcance a nadar hasta allá y regresar con facilidad… Me quedé pensando un momento y luego recordé lo que aquel viejo loco me había dicho: “Eres un mago afín con el agua”, Ciertamente en mi vida (aunque ha sido muy larga) he hecho magia, mucho menos la he sentido pero si aquel tipo me lo ha mencionado (y de alguna manera demostrado), supongo que… ¿es verdad?
No sabía que es lo que debía hacer y mucho menos el cómo, pero aun así y aprovechando que estaba completamente solo y no había alguien que pudiera verme haciendo el ridículo, me pose frente al agua, empuje mis manos hacia el líquido y pensando en separarla me quede haciendo fuerza con mis ojos cerrados; claro que esto no funciono en lo más mínimo… a lo máximo se me saltaron las venas de mi cabeza… pero el agua no se movía ni un poco, ni siquiera parecía interesarle (si, entiendo que es solo agua, ¿Cómo podría interesarle?) Volví a repetir el proceso pero ahora con mis ojos abiertos e imaginando fuertemente lo que quería que el agua hiciera, pero esta nunca me hizo caso… (Algo completamente esperado)
- ¡Vaya! – Dijo una ronca voz a la distancia. – Un elfo que piensa que es mágico. – Termino y comenzó a reír. - ¡Ahora sí que lo he visto todo!
- Y seguramente ahora que sabe que lo observamos, debe pensar que es un grandísimo estúpido, ¿no es así? – Agregó una segunda voz más aguda riendo junto con la primera.
- ¿deberíamos decirle? – Pregunto la primera voz. - ¿o que se entere solo?
- Mmm – La voz aguda se movía por los alrededores pero no importa para donde volteara no lograba ver algo. – Se lo decimos. – Afirmó. - ¡Uno, dos, tres!
- ¡Los elfos no son mágicos completo idiota! ¡JAJAJA! – Dijeron al unísono y se comenzaron a reír realmente fuerte.
- … - Yo solo me quede callado intentando mirar por donde se encontraban lo que quiera que fuera que hablara, pero no lograba identificarlos, ni siquiera detectar algún sonido extra o algo… - ¿Quiénes son? – Pregunté – Muéstrense.
Al decirlo y completamente contrario a lo que pensaba, en verdad se mostraron, eran dos pequeñas aves de dimensiones no mayores a 15 centímetros, tenían unos picos muy puntiagudos y un pelaje rojizo con n***o.
- Bien chico listo. – Me dijo el ave de voz gruesa. - ¿Qué quieres lograr?
- Vamos chico listo… - Repitió cínicamente el ave de voz aguda. - ¡dilo, dilo!
- Un humano me ha dicho que tengo magia afín con el agua… - Como esas aves estaban por aquí supuse que le conocerían, además de que pues… ¡pueden hablar!
- Ah, el… - Dijo el ave de la voz gruesa. - ¿dónde está? – Su voz cambio y se hizo un poco más agresiva, parecía algo molesto.
- ¡Donde, donde! – Repitió nuevamente el ave de voz aguda. - ¡Dilo, dilo!
- ¡Rojo! – Le gritó el ave de voz gruesa al otro. - ¡Ya deja de repetir lo que digo!, es obvio que aunque sea un idiota. – Refiriéndose a mi… - Puede entenderme a la primera… ¡Cállate y ve a sacar comida de algún árbol!, ¡vete!
- ¡Uy que coraje! – Refunfuño el otro y se fue volando hacia los arboles golpeándolos repetidas veces con su pico.
- Bien. – Volvió a decir el ave. - ¿Dónde está?
- No lo sé… Me dejó aquí y simplemente se fue, desapareció si he de decirlo de una forma más clara en realidad.
- … - El ave se quedó en silencio un poco y se pudo ver como su ojo medio-parpadeaba a causa del enojo. - ¡NO PUEDO CREER QUE NUEVAMENTE SE HAYA IDO ASI COMO ASI! – Estaba realmente molesto, golpeaba con su pico la tierra y brincaba y aleteaba con fuerza. - ¡ESE IDIOTA NOS DEJO AQUÍ A NUESTRA SUERTE Y NO FUE SIQUIERA PARA DECIRNOS ALGO!, UN, “OIGAN PEQUEÑINES, HARÉ QUE PUEDAN HABLAR PARA QUE ¡VAYAN A COMPRAR LOS ESTUPIDOS VIVERES!”, HUBIERA SERVIDO, PERO, ¡OH, NO!, EL HOMBRE SIMPLEMENTE LO HACE Y SE VA ASI COMO ASI, ¿ALGUNA VEZ HAS VISTO UN AVE HABLAR? – Me preguntó mirándome con un ojo luego con el otro girando la cabeza rápidamente. - ¡CLARO QUE NO!, Y ESO ES PORQUE ¡LAS AVES NO HABLAN!
- Tranquilo… respira… ve a tu lugar feliz, ve a tu lugar feliz… piensa en lombrices, flores, aquella vez cuando pudiste hacerte popó sobre aquel estúpido mono que no dejaba de molestarnos, piensa en aquello. – El ave de voz aguda regreso y comenzó a palparle la espalda al primero repitiéndole aquello en una voz muy tranquila. – Discúlpalo… - Comento hacia mí. – Digamos que… desde que aquel sujeto nos dio el habla, este gordito se ha vuelto un poco amargadito.
- ¡COMO CARAJOS NO ME V…! – Empezó a decir el otro siendo interrumpido.
- Lugar feliz… lugar feliz… - Le dijo.
La otra ave de voz gruesa comenzó a gritar y se puso a brincar aún más fuerte alejándose un poco de nosotros y continuando su berrinche.
- Entonces… ¿Qué dijiste que querías lograr?
Al momento de empezar a decirle lo que quería el cielo se tornó de un color sangre horrible, todo crujía con fuerza por las alturas y era como si una batalla aterradora estuviera azotando el mundo. Ambos completamente asustados miramos en todas direcciones y sin duda alguna todo parecía venir de una sola… Mi ciudad natal.
- ¡No, por favor no! – Grité fuertemente y sin importarme mi trabajo corrí hacia allá…
No sé qué este sucediendo, pero espero que todo sea solamente mi imaginación y estos sonidos no sean más que una invención de algún hechizo ilusorio de aquel humano… Por favor que eso sea…