Cuando hubo terminado de firmar, Giovanna guardó la copia del contrato en la carpeta y se levantó. — Podemos empezar mañana. Le dijo tendiéndole la mano para dar por finalizada la reunión. Pero López no se la estrechó, sino que sus labios se curvaronlentamente en una sonrisa, y respondió. — Puedes empezar ahora mismo Giovanna. Le quitó de la mano la carpeta y la arrojó al sofá del que ella acababa de levantarse. — Y preferiría sellar nuestro acuerdo tal vez recordando el pasado. — Pe-pero el contrato dice que… — No dice nada sobre recordar el pasado. La interrumpió él. Giovanna a su edad era muy respetada y no estaba de acuerdo, pero no le salían las palabras. Y, en el momento en que él la atrajo hacia sí e inclinó la cabeza para besarla, comprendió que le había tendido una tr

