El calor del sol se desvanecía, pero la indecisión se intensificaba cada momento más en Giovanna, que hacía allí y en un país que no era el suyo. Intentaba concentrarse en el jardín, pero su mente estaba atenta al sonido del coche de Leonardo. En cuanto llegara esperaría una respuesta. Durante la noche había permanecido despierta pensando en la situación estaba atrapada en esa casa en algún lugar de mundo. Por un lado, le resultaba atractiva, pero, por el otro, le dolía que solo fuera todo una mentira. Sin embargo, Leonardo jamás la había engañado. Lo único que le preocupaba era su apellido, siempre había sido el apellido. El problema lo había creado ella misma, con seguir una dinastía que la llevo a qué su hija asesinara a su hermano por la fortuna y el título Chesterfield. Cuan

