Irene "¿Qué le pasa?" Me hice esa pregunta decenas de veces en las últimas tres horas que pasé con Steve. ¿Está loco? Le dije abiertamente que sospechaba de él, que en algún momento creí que había asesinado a mi hermana. Lo engañé deliberadamente. Acusé a su padre sin pruebas. Y, sin embargo, después de todas esas confesiones, en lugar de enfurecerse y echarme de su casa como una leprosa, comenzó a tratarme incluso mejor. Como si, en vez de alejarlo, mis palabras lo hubieran acercado más a mí. Definitivamente ha perdido la cabeza. —¿Estás segura de que no necesitas nada más? —preguntó de nuevo, caminando entre las estanterías del supermercado con el cochecito de Viola, como si fuera lo más natural del mundo. Sí, me regaló un medio de transporte para mi hija, que al principio no querí

