*Blaze* Caminaba de un lado a otro por el pasillo, esperando que el doctor bajara y me dijera algo. Que me dijera que ella estaba bien. Escuché sus pasos. Miré hacia arriba y lo que vi me puso más nervioso. Parecía como si hubiera visto un fantasma. No, peor, como si hubiera perdido una parte de sí misma en esa habitación, estaba horrorizada. —Alfa, quizás quieras sentarte. Normalmente no puedo compartir esta información, pero como eres su compañero, tengo el deber de informarte. Me siento ahora asustado por lo que está a punto de decir. —¿Está bien ella? —Esta vez parece tener algunas costillas rotas, cortes abiertos y muchos, entiéndeme cuando digo muchos, moretones. Es difícil decir qué es de anoche y qué es de hace semanas. Mi mente evoca la imagen de ella durmiendo anoche. —¿Se

