72 Desde que había conseguido la conexión a Internet Luigi Mazza transcurría más tiempo delante del ordenador que antes. Pasaba siempre sus días dando un paseo por la mañana y otro a primera hora de la tarde, siempre que las condiciones meteorológicas se lo permitiesen, y el resto del día miraba el telediario, escuchaba música junto con su hermano Mario o leía revistas de viajes; por la noche, cuando los ataques de migraña no le fastidiaban, se ponía delante del monitor del ordenador y navegaba por la web: consultaba el correo electrónico, que había conseguido crear por sí solo siguiendo las indicaciones del vídeo, y varios sitios de lo más dispar. Naturalmente daba prioridad a sus pasiones, mirando todo lo que tuviese que ver con la música y los viajes, pero le gustaba incluso abarcar

