58 A la mañana siguiente Luigi Mazza se despertó dolorido, había dormido mal durante la noche, quizás por lo que había ocurrido por la tarde. Bebió un té con unas galletas de cereales, luego intentó reposar y relajarse mientras miraba qué ponían en la televisión. En absoluto silencio se puso a pensar en algunas cosas: en el trabajo y el que estuviese de baja desde hacía ya mucho tiempo; en el hecho de que las sesiones de rehabilitación, junto con los paseos que hacía por propia voluntad, hiciesen que estuviese volviendo a una condición de salud mucho mejor que cuando había sido ingresado en el hospital y respecto a los primeros días después de haber sido dado de alta; en su dolor de cabeza, que no conseguía sacarse de encima, o mejor que se iba pero volvía con una cierta regularidad, si

