62 Los días siguientes continuaron según un esquema bien preciso: todas las mañanas Luigi salía para dar un paseo, aprovechando el clima todavía nada rígido (poco después llegaría el invierno y frenaría de alguna manera todo tipo de actividad) mientras que por la tarde se iba al hospital Maggiore para comprobar las condiciones de salud de Giovanni Armerini; hasta que un día, en el hospital, Luigi vio la habitación vacía. Ha sido dado de alta, pensó. Probablemente lo han despertado del coma, han visto que estaba relativamente bien y lo han mandado a casa. A menos que... –Perdone –dijo Luigi a un enfermero – ¿Sabe dónde ha sido llevado el paciente que estaba en esta habitación? –Lo han mandado a casa. Ayer por la tarde se despertó del coma farmacológico, luego lo llevaron temporalmente

