37 – ¡Qué tiempo tan asqueroso! –exclamó uno de los alumnos del curso de dibujo entrando en la biblioteca para la segunda lección. –Sí, el maldito día de perros –confirmó Marco Ferrarini que había llegado corriendo pocos minutos antes, –esta ventisca lo ralentiza todo. Espero que los otros consigan llegar sin problemas. Esperaron diez minutos más allá del horario convenido para la lección, a continuación el profesor tomó una decisión: –Sólo sois tres, ¿que os parece si retrasamos la lección a mañana? –propuso –El aula estará, de todas formas, vacía, me he informado. Luigi y los otros dos que habían venido intercambiaron sus miradas, luego asintieron. –Bien, entonces, hasta mañana. Me ocuparé personalmente de avisar a quien no ha conseguido llegar hoy. Más que nada espero que pare de

