45 A la mañana siguiente Luigi y Mario salieron temprano para dar un paseo. Recorrieron vía Génova hasta llegar al tramo del carril bici que conducía hacia el centro histórico de Bologna y lo recorrieron a buen paso. Durante el trayecto de vuelta Luigi fue atacado de nuevo por un dolor de cabeza tan fuerte y persistente que lo obligó a apoyarse en un árbol para no caer al suelo. – ¿Qué te ocurre? –preguntó Mario – ¿El dolor de cabeza? –Sí –respondió el hermano cogiendo enseguida un comprimido del nuevo analgésico. –No debes abusar, ten cuidado –le advirtió al hermano, mientras se lo tomaba sin agua. –Tengo cuidado, pero esta vez no puedo prescindir de él. –De acuerdo. Lo importante es que no tomes demasiados y sin motivo: mejor si puedes evitar esa porquería. –Lo sé, tranquilo. In

