(44) Me levanté del suelo y salí de la casa, pero él ya se había ido. Mis lágrimas y gritos no paraban de salir, pero no tenia a donde ir más que entrar a la casa de nuevo. Me senté en el sillón intentando esperarlo durante toda la madrugada, pero nada pasaba, nadie entro por esa puerta, así que solo me quede en ese sillón observando la puerta. Por un momento, el cansancio se apodero de mi cuerpo y me quede dormida, hasta que escuche como mi celular empezó a sonar. Este estaba en la entrada, ya que lo había dejado ahí desde que llegue a la casa. Al primer timbrazo no contesté, ya que estaba demasiado cansada para hacerlo, pero el sonido seguía sondando y sonando insistentemente. No tuve otra opción que pararme del sillón para ver el porque estaba sonando demasiado. Cuando tomé mi celul

