Tal y como Sergio lo prometió, día tras día se hizo cargo del pequeño Emiliano, hijo de su jefe y de la mujer a la que realmente amó, Lucia Clark. No importaron las interminables burlas y advertencias de Pablo Santos, aquel sicario que Sergio alguna vez había sido, ya no existía. Se había vuelto padre de tiempo completo, al igual que una niñera, un profesor y un entrenador de fútbol cuando era necesario. Emiliano era un niño tan inteligente y hábil como su padre, pero tan amable, cariñoso y genuino cómo lo era su madre. El tiempo ayudó a Emiliano a crecer de una manera sana y fuerte, convirtiéndose finalmente en una viva imagen de su madre, cosa que solo haría degustar y desatar el enojo de Pablo santos y Olivia, su insoportable novia. Pero que para Sergio, no era más que un placer, tene

