Solo bastaría una llamada al celular de Sergio para verlo poner de pie, abandonar a Lucia y correr de manera desesperada, cosa que le haría entender al mismo Emiliano la evidente manera en la que ya habrían notado su ausencia. Lucia, su madre, seguía allí sentada, seguía confundida mientras sus lágrimas caían y lo que parecía ser su hermana o amiga, le pedía la calma. Observó como después de eso, minutos más tarde, cuando ella ya estaba calmada, un pequeño algo sucio y descuidado se acercó a ella, la bondad de Lucia se notó de manera inevitable, mientras ella sacaba un par de billetes de su cartera y pellizcaba sus mejillas con tranquilidad al verlo marchar. Emiliano pensó en él siendo tocado por su madre, quizás siendo abrazo o mimado por aquella mujer, poniéndose nostálgico pero a su

