Aún puedo recordar el día de nuestra boda. Fue tan sencilla y hermosa que sería difícil compararla con otra. Milangel estaba pequeño dado el hecho de que Verónicas se negó completamente a casarse embarazada, por lo que el bebé tenía unos seis meses cuando lo hicimos. Justamente el día 14 de Noviembre, en el aniversario de su sexto mes de nacimiento. Fue en Barbados, algo mágico y especial, acompañados de su madre y padrastro quienes han sido un excelente apoyo en nuestro crecimiento como familia. También algunos compañeros de KitPer y las orillas del mar fueron testigos de nuestros votos de amor, creo que ese día fui más cursi que nunca, pero no, no me arrepiento. —Eder, por favor, tus votos - pidió el cura vestido de morado. No miré alrededor porque si volteaba a mirar podía congelarme

