El vestido daba vueltas en mis manos, no necesitaba probarmelo, era el indicado. De una ajustada tela negra subía en V por mi pecho y terminaba en dos finas cuerdas para ajustarse a cada lado, en la parte baja tenía un corte irregular, más largo de un lado que de el otro y tres cadenas que unían los pedazos de tela desiguales. La espalda era descubierta y cubría sobre el trasero, me imaginaba como me quedaría y sí, este era. —Cariño, cómprame este— pedí con un puchero en los labios y ojos de corderito, pestañeé varias veces en su dirección. George me miró sonriendo como cuando no me niega nada y asintió cortamente, besé su mejilla con suavidad— Gracias. ¿Que cómo llegue aquí? Fácil. Deniska me reveló un par de cosas mientras hacíamos lo nuestro luego de las transmisiones, fue una seman

