La puerta... me lleva la mierda, la puta puerta. Debía ser el repartidor de pizza seguramente. Qué suerte la mía. No tuve más remedio que levantarme y abrir la puerta, mi sorpresa fue ver a la nueva vecina. Shae con una botella de vino blanco en sus manos. Su sonrisa estaba marcando su rostro, y mi cara no comprendía. Solo nos presentamos el día de ayer. Qué chica tan rara es ella. -hola, lamento interrumpir... Escuché que dijo, y sentí la mirada de Luca encima nuestro. -descuida. ¿En qué puedo ayudarte? Traté de ser cortés. -tengo una botella de vino, y quería invitarte a que la tomaras conmigo. Vaya que es directa. Y en otras circunstancias caería en sus intentos de llevarme a la cama. Pero ahora... estoy colada, estoy llena de Luca Edelstain. -invitarme... Le respond

