Miré como todas las chicas salieron del instituto. Y no pude evitar sentir un poco de culpa por lo que sucedió con Luca. Fui demasiado dura y no podía retractarme. Sostener mi palabra era fundamental, pero ya... no podía hacer más. Caminé al aula de castigo, notando que Luca ya se encontraba allí con la mirada inmersa en el libro de Macbeth. Me causó un cosquilleo verla así. Como pude abrí la puerta, y di unos pasos directo al escritorio. No había una sola alma además de las nuestras. Y ella que ya me había notado, se quedó observándome. No dije nada, saqué un libro diferente y me dediqué a leer. Reconozco que tengo un enojo con ella, que estoy molesta con Luca por ese acercamiento con aquella niña. Suspiré derrotada, levanté mis ojos a ella y podía mirar que se encontraba triste

