XXIV

3867 Words

Ana pov ¡Qué puta suerte tengo! De verdad. Pero bueno, no pude evitarlo. No se podía evitar. Y ya... Conducía hasta llegar a casa, fue un momento grato sí aunque debo admitir que me desagradó. ¿Por qué? Bueno, porque no tengo idea. Esa mujer siempre llegaba a exasperarme a un grado que de verdad me daban ganas de ahorcarla con mis propias manos. En fin, me quité los tacones y dejé todo en la mesa. Los mil quinientos trabajos también. Encendí el televisor como de costumbre, para escuchar las noticias mientras leo ensayos de pacotilla. Desabroché mi camisa, y estaba por bajar la cremallera de la falda cuando escucho los nudillos de alguien golpear mi puerta. ¡Dios! Bufé, y no tuve más remedio que ir a abrir. Y al fijarme bien, pude ver a una niña de ojos distintos, a la niña

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