7 Sin saber a dónde ir, Naomi caminó por el sendero que atravesaba los jardines de cerezos. Le dolía demasiado ir a la montaña donde ella y Lash compartían casa. Estar en los hermosos jardines no ayudaba tampoco. Allá donde miraba, pensaba en Lash: sus bonitos ojos color miel, sus fuertes brazos rodeándola, la sensación de su mandíbula sin afeitar en la palma de su mano; y luego el tormento aparecía en sus ojos cuando recordaba que le había contado que había salvado a Jane Sutherland. Sintió que el corazón se le partía en dos al batirse entre el amor de su padre y el de Lash. Si este hubiera cumplido con sus órdenes, su padre aún estaría vivo. Ella recordó la última vez que lo vio. Fue en su graduación. Recordaba su mirada llena de orgullo mientras caminaba hacia donde él estaba con su

