15 Jane escuchó a Anita Duran hablando con alguien detrás de la puerta, y se preguntó si alguien habría venido a visitarla. Pensó que quizás su nieto, Chuy, estaría con ella, pero cuando Anita abrió la puerta, se sorprendió al ver que estaba sola. —Señora Duran, siento molestarla a estas horas de la noche. Solo me llevará unos minutos de su tiempo. Cuando entró en la habitación, una perrita corrió hacia ella. —Qué perra tan adorable —dijo, estirando el brazo para tocar a la perra. Esta intentó morderla. —¡Vaya! —Quitó la mano de un tirón. —¡Bear! No seas tan grosera con nuestra invitada —dijo Anita—. ¿Le apetece beber algo, Senadora? —Por favor, permítame. Puedo servirme un vaso de agua yo misma. Jane observó a Anita asentir y lentamente maniobró con su andador para volver al sofá.

