Katrina Dragolea (Luna) 500 años antes. Ser la única hija de un pobre leñador enfermo fue en mi vida la peor de las maldiciones. No solo porque siempre sentí el rechazo de mi padre, quién siempre maldijo su vida por no haber tenido un hijo varón; sino porque su mujer inútil, según sus propias palabras, no le había servido para engendrar más hijos, qué a una insignificante hembra. Tendido en el lecho a punto de morir y sin poder ganar el sustento de su familia, no hacía otra cosa más que maldecir su suerte y maldecirme a mí, como si yo hubiera sido la causante de su desgracia. Mi madre sufría por el hecho de no tener nada qué comer, las pocas monedas que obtuvo mi padre por la venta de la única cabra que teníamos se habían gastado en brebajes y hierbas tratando de salvar la vida de su es

