Andreu Hace más de cien años conocí a un hombre, yo era casi un chiquillo, no tendría más de dieciocho años y vivía en la miseria, no había muerto de hambre gracias a la caridad de la gente. Desde la primera vez que lo vi pensé que algún día, yo quería ser como él. Me adoptó y me llevó a vivir con él, me trató como un verdadero padre lo haría, como si fuera de su propia sangre, hasta que descubrí, que lo único que quería, era alimentarse de la mía. Su nombre era Ramsés, o al menos hacía se hacía llamar para ocultar su verdadera identidad. Yo no creía en los vampiros, siempre pensé que eran tan solo leyendas, cuentos que inventaba la gente para asustar a los niños y a los miedosos. Ramsés me mostró su verdadero rostro y durante años, cada viernes, se alimentaba de mí, pero bebía solo un

