EL DESEO DE UN HOMBRE. Henry se sentó en uno de los sillones de la casa que tuvo que rentar a esperar una contestación que jamas llegaría. No podía dormir, lo carcomia la culpa. Todo el amor que le dió a Lissebell a manos llenas se lo pudo haber dado a su hija y a Adhara. Se había tomado una pildora para recordar aquella noche. Habia sido él quien llevó a Adhara a aquél hotel y que la persuadió para tener sexo para abandonarla apenas si salia el sol. Todo por estar cegado por el amor que le tenía a Lissebell que no se dió cuenta que lo verdaderamente importante lo había tenido en aquella nota. _Es una niña. Si él hubiera atendido ese mensaje, sería hoy un hombre de familia. Un esposo amado y un padre ejemplar. Solo que no lo hizo, había sido envenenado por las mentiras de Lissebell

