Me senté tan atrás como pude en el autobús y apoyé mi cabeza en la ventana, mientras sentía el vértigo hacerse presente, como un recordatorio de lo que estaba sucediendo. Piensa en otra cosa. Recordé mi teléfono y lo encendí segundos después, ¿debería llamar a mamá?, ¿a jane?, ¿Tal vez a Jake? Tendría más sentido si tenía en cuenta que él parecía estar más informado sobre la situación. Pero, mis dedos terminaron guiándome a Jane. —Por favor, responde el teléfono —no obtuve respuesta. —Siguiente parada, Central Ciudadana —tomé mis cosas y terminé mi trayecto en ese lugar, mi estómago no soportaría continuar. No sabía si era inteligente caminar en las calles más concurridas de la ciudad, después de todo ya no estaba pensando, porque me encontraba cansada y no sabía a dónde ir. Vi el gran

