La noche siguiente, Maddox recibió otra llamada de los cargamentos. Nada estaba resultando tal como él esperaba. Había muchos problemas con los malditos cargamentos, y la responsabilidad siempre recaía en él. Maddox estaba cansado y enojado, y solo quería que las cosas resultasen bien por una vez en ese maldito trato. Cada día se volvía más tentadora la idea de traicionarlo con la policía. Knox solo debía mover un par de hilos, hablar con unas personas y lo haría caer con toda su jodida banda. Knox estaba determinado en hacerlo pagar haberlo implicado en eso, pero hasta que no tuviese sus contactos listos, no actuaría. Esa noche de tormenta, Riley se quedó en la cama viendo una estúpida película de comedia mientras Knox le mentía. Él le dijo que tenía cheques que firmar, que estaría en e

