Riley se encontraba sentada justo frente a Knox, con una taza de fresas entre ambos y una lata de crema batida a un lado. Riley rociaba una buena dosis de crema batida a las fresas y las comía. Estaba frente a Knox porque él quería hacer algo más divertido con esas dos cosas. Riley tenía el tazón de las fresas entre sus muslos y Knox llevó sus dedos hasta el interior de sus muslos. Riley miró sus dedos ascender hasta el borde del pantaloncillo que llevaba esa mañana. Riley le sonrió y lamió sus labios. —¿Puedes dejar de pensar en eso? —preguntó ella. Knox alzó una ceja. —Se llama luna de miel por algo —dijo él moviéndose. Knox no quería pensar en nada que no fuese su esposa desnuda y hermosa sobre o bajo él. Era su momento de desconexión completo, sin importarle demasiado lo que suce

