Años después —¿Estás lista para ser la señora de alguien? —preguntó Riley cuando la miró a los ojos—. Mi primera hija que se casa. Sophie estaba nerviosa, con las manos temblorosas y un malestar en el estómago. Era su primer matrimonio, y aunque las expectativas eran altas, estaba nerviosa por saber si eso era lo correcto en ese momento. Su prometido era un buen hombre, y siempre la cuidó y la protegió en la universidad, pero cuando la edad pesaba más que la ropa mojada, era cuando Sophie usaba la parte analítica para descubrirse a sí misma y sentirse como si eso no era lo correcto en ese momento, cuando la euforia por la propuesta era tanta, que ella no pensó en el futuro. —¿Y si deja de amarme en diez años? —le preguntó Sophie. Riley alcanzó una caja de terciopelo donde estaba algo v

