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3460 Words
    Mientras Marie y Kata se alejaban del lago de Malente, el cisne n***o nadó hasta la orilla. Anduvo como un pato sobre los guijarros que lo separaban del camino que bordeaba la orilla, se sacudió las plumas húmedas y... se transformó en George Clooney.      Clooney se pasó la mano por el pelo brillante y seco, se alisó el elegante traje n***o que llevaba y se sentó en el banco a la sombra donde acababan de descansar las dos hermanas. Estuvo sentado un rato, esperando algo, O a alguien. Mientras tanto se dedicó a tirar castañas a los patos del lago, con tanta fuerza y puntería que unos cuantos quedaron K.O. y se ahogaron :Pero ese pequeño divertimento no consiguió alegrar al hombre.Estaba cansado.Estaba quemado.¡Maldito último siglo!     Antes las cosas funcionaban,pero últimamente ya podía esforzarse ya, que los hombres siempre eran muchísimo mejores a la hora de convertir el mundo en un infierno que él, Satanás. Sí claro,él también había puesto en práctica algunas buenas ideas para martirizar a la gente: el neoliberalismo, los reality-shows, los Modern Talking (de cuya,canción Cheri, Cheri Lady, estaba muy orgulloso), pero no había manera de ponerse a su altura. Con su estúpido libre albedrío, los humanos eran demasiado creativos.    - Cuántos tiempo sin vernos- dijo de repente una voz detrás de él. Satanás se dio la vuelta y vio... al pastor Gabriel.      -Hace casi seis mil años- replicó Satanás-,cuando me expulsaron del cielo.O mejor dicho,me desempeñaron.     Gabriel asintió.     Eran buenos tiempos.     - Si que lo eran- asistió Satanás.     Gracias, igualmente- contestó Gabriel.     Los dos se sonrieron más abiertamente. - Bueno, ¿y a qué viene ese encuentro?- quiso saber Satanás.      -Tengo que darte un recado de parte de Dios- respondió Gabriel.     -¿De qué se trata?     -El Juicio Final es inminente.     Satanás caviló un momento; luego suspiró con alivio.     -Ya iba siendo hora.     Nuestra boda empezó como la de muchas otras parejas::con un ataque de nervios de intensidad media por parte de la novia.Yo estaba temblando en la puerta de la iglesia, donde me esperaban los invitados. En realidad, todo era casi tan perfecto como siempre había deseado: los bancos de la iglesia estaban llenos, todos admirarían mi fantástico vestido blanco, en el que cabía perfectamente porque había conseguido perder tres kilos. Pero lo mejor era que ¡ nos habíamos saltado la boda civil! Así pues, daría el sí de la manera más romántica en la iglesia, y los del registro civil lo certificarían después oficialmente.Lo dicho, casi todo era perfecto. Sólo había un problema: mi padre se negó a acompañar a la novia.     No tendrías que haber insultado a Swetlana con tanta dureza- me dijo Kata.     - No la he insultado con tanta dureza- repliqué con lágrimas en los ojos.     - La has llamado "lagarta de vodka". Vale, a lo mejor sí que la he insultado con demasiada dureza- admití.     Antes de subir al carruaje que me llevaría a la iglesia, me había propuesto firmemente mantenerme muy tranquila en mi primer encuentro con Swetlana.Pero cuando me topé con aquella mujer, maquilladísima pero guapa y elegante, tuve muy claro que le rompería el corazón a mi padre.¡Una modelo no podía haberse enamorado de él! En mi imaginación vi a mi padre llorando de nuevo entre mis brazos.Y, como no podía soportar esa imagen, le pedí a Swetlana que se volviera a Bielorrusia.O que se perdiera en Siberia. Eso enfureció a mi padre.Me gritó. Yo intenté explicarle que se aprovecharía de él.Todavía me gritó más.Yo me sulfuré, él se sulfuró.Y entonces se oyeron comentarios como "lagarta de Vodka","hija desagradecida" y "papá Viagra". ¿Por qué siempre hacernos daño a las personas a las que queremos proteger de sí mismas?  -Vamos - dijo Kata, me secó las lágrimas y me cogió de la mano-.Yo te llevaré. Me abrió la puerta y el órgano empezó a sonar.Del brazo de mi hermana,entré en la preciosa iglesia lo más dignamente que pude y me dirigí al altar. A la mayoría de los invitados los había convidado Sven.Muchos eran parientes, y los otros eran amigos del club de fútbol,compañeros de trabajo del hospital,vecinos...De hecho, medio Malente estaba emparentado o era amigo de Sven. Yo no tenía ni muchísimo menos tantos amigos.De hecho, sólo tenía uno,que estaba sentado en la fila cinco: Michi estaba como un palillo,tenía el pelo revuelto y llevaba una camiseta con el eslogan "La belleza está sobrevalorada".     Nos conocíamos del colegio. En aquella época, él pertenecía a una minoría de frikis: era monaguillo católico. Michi todavía era el único creyente de verdad que yo conocía.Leía a diario la Biblia, de la que un día me dijo: "Marie,lo que dice la Biblia tiene que ser verdad.Las historias son tan pasadas de roscas que no se las puede haber inventado nadie."     Michi me hizo un gesto de ánimo y pude volver a sonreír de golpe.Seguía muy enfadado conmigo,mientras Swetlana miraba desconcertada al suelo y probablemente se preguntaba qué entendíamos los alemanes por hospitalidad. Y por unió familiar.     En la primera fila, lejos de mi padre aposta,estaba sentada mi madre, que con el pelo corto y teñido de rojo, tenía cierto aire de presidenta de consejo de empresa. Se le veía muchomás vital que el día en que,vestida con un batín azul, se sentó a desayunar con Kata y conmigo y, con el semblante triste, nos dijo: "Voy a separarme de vuestro padre."     Nos quedamos conmocionadas y, esforzándose por ser suave,nos explicó que hacía tiempo que no quería a papá,que sólo había seguido con él por nosotras y que no podía continuar viviendo una mentira.     Ahora sé que dio el paso correcto.Por fin pudo hacer realidad el sueño de estudiar Psicología que mi padre siempre le había frustrado. Vivía en Hamburgo, donde tenía una consulta, precisamente para terapia de pareja,y estaba mucho, muchísimo más segura de sí misma que antes.Con todo,una parte de mí seguía deseando que mi madre hubiera continuado viviendo la mentira.     -El matrimonio es difícil- anunció con voz sonora el pastor Gabriel en el Sermón-, pero lo demás es todavía más difícil.     No era exactamente un sermón de "qué  día más precioso vamos a celebrarlo y disfrutarlo". Pero tampoco se podía esperar otra cosa del pastor Gabriel. Y me alegraba de que la charla no se centrara en la "gente que sólo usa mi iglesia para celebraciones".     Durante el sermón, Sven me miraba exultante de alegría.Tan exultante que yo no podía soportar no estar tan exultante como él, aunque me habría encantado estar muy exultante, y seguro que eso no se debía únicamente a que me sintiera confusa por la pelea con mi padre.     Me esforcé por parecer radiante.Pero, cuanto más me esforzaba,más tensa me ponía.Por mala conciencia hacía Sven, aparté la vista de él,paseé la mirada por la iglesia y me fijé en un crucifijo.Primero me vinieron a la cabeza las tonterías que decíamos de adolescentes en las clases de confirmación: "Eh,Jesús, ¿qué haces tú por aquí?", "Ya ves,Pablo, colgado como siempre".     Pero luego vi los puntos rojos en las manos, donde le habían clavado los clavos. Un escalofrío me recorrió la espalda. Crucificar a alguien, ¿qué brutalidad era ésa? ¿Quién se lo había inventado? ¡Un horror tan grande! Fuera quien fuera, su infancia tuvo que ser terrible. ¿Y Jesús? El sabía lo que le esperaba.¿Por qué se avino? Para redimirnos de nuestros pecados,claro. Fue un sacrificio impresionante en favor de la humanidad. Pero, ¿tenía elección?¿Pudo escoger si se sacrificaba? De hecho,ése era su destino, ya desde la cuna.Para eso lo había enviado su padre al mundo.Pero ¿qué padre exige semejante sacrificio a su propio hijo? ¿Qué le habría dicho la Super Nanny a ese padre? Probablemente "Vete al rincón de pensar."     De repente me entró miedo: seguro que criticar a Dios en la iglesia no era una buena idea. Y menos aún en tu propia boda.     "Perdóname, Dios, por favor", le dije en mis pensamientos "¿Por qué tuvo que sufrir Jesús tantos tormentos para morir? ¿ Era realmente necesario? Lo que quiero decir es:¿No podría haber muerto de otro modo y no crucificado? ¿De una manera más humana? ¿Quizás con un bebedizo?"     Por otro lado,pensé, si hubiera muerto con un bebedizo, en todas las iglesias habría copas colgadas en vez de cruces...     -¡Marie!- dijo el pastor Gabriel con voz penetrante volví la vista hacia él,espantada.  Sí, ¡aquí!     -Te he hecho una pregunta- dijo.     -Ya,ya...La he oído- mentí abochornada.-¿Y qué, vas a contestarla?-Sí, claro, ¿por qué no?      Miré a Sven,que estaba desconcertado. Luego desvié la mirada hacia la nave de la iglesia,vi la cara de perplejidad de todo el mundo y pensé cómo podría salir del atolladero, pero no se me ocurrió nada. -Ejem,¿cuál era la pregunta?-dije,confusa,dirigiéndome de nuevo a Gabriel.     -Que si quieres casarte con Sven.     Noté frío y calor. Fue uno de esos momentos en que preferirías entrar en coma. Media iglesia se había echado a reír, la otra mitad estaba espantada y la sonrisa insegura de Sven se estaba convirtiendo en una mueca.  - Era una pequeña broma- aclaró Gabriel. Respiré aliviada.- Sólo te preguntaba si estás preparada para los votos matrimoniales.     -Perdone, estaba pensando- aclaré tímidamente. - ¿Y en qué pensabas?     -En Jesús- repliqué conforme a la verdad. Los  detalles preferí guardármelos.     Gabriel se dio por satisfecho con la respuesta,los invitados también  y Sven sonrió aliviado. Al parecer, no escuchar al pastor en tu boda a causa de Jesús no tenía nada de malo.     -Así pues, ¿empezamos con los votos?-preguntó Gabriel, y yo asentí. De repente se hizo el silencio en la iglesia. Gabriel se dirigió a Sven.- Sven Harder,¿ quieres recibir a Marie Holzmann como esposa, y prometes serle fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así , amarlo y respetarlo todos los días de tu vida? Responde:Sí, con la ayuda de Dios. Comprendí que en aquel momento tenía que decir "Sí, con la ayuda de Dios" Pero, de repente, fui consciente de que " todos los días de tu vida" era mucho tiempo.Muchísimo tiempo.Eso se lo habrían inventado cuando la esperanza de vida de los cristianos era de treinta años, antes de que murieran en sus cabañas de barro o fueran devorados por los leones en el Circo Máximo.Pero,ahora. ahora la esperanza de vida era de ochenta, de noventa años. Si la  Medicina continuaba avanzando,seguro que acabaríamos llegando a los ciento veinte.Bueno, yo no tenía seguro privado, o sea que sólo llegaría a los ochenta, noventa años, pero, aun así, seguían siendo muchos años... Ejem,ejem! carraspeó Gabriel, insistiendo. Intenté ganar tiempo con un balbuceo emotivo.La gente pensaría que no podía pronunciar palabra porque estaba llorando de emoción. Entretanto, mi mirada se dirigió a la puerta.Me acordé de El graduado, donde Dustín Hoffman se llevaba a la novia de la iglesia, y me pregunté di Marc se habría enterado de mi boda y habría venido a Malente y se precipitaría ya mismo por la puerta...Ponerme a pensar en Marc en ese momento no podía ser una buena señal...     -Marie, éste es el momento en que tendrías que decir así- explicó el pastor Gabriel en un tono ligeramente apremiante. ¡Como si yo no lo supiera!      Sven se mordía hipernervioso el labio. Vi a mi madre entre la gente y me pregunté "¿Acabaré con Sven igual que ella? ¿Anunciaré yo también algún día a mis hijas durante el desayuno "Lo siento,Mareike y  Maja, hace mucho que no  quiero a vuestro padre"?     Marie.¡haz e favor de contestar! - me conminó Gabriel. En toda la iglesia sólo se oía una cosa: el ruido de mis tripas. Marie- Suplicó Sven, a punto de sufrir una ataque de pánico. Pensé en las lágrimas de mis hijas, que todavía no habían nacido. Y de repente supe por qué no quería tener hijos con Sven. Le quería.Pero no lo suficiente para toda una vida.     ¿Qué te dolería más?¿Qué le dijera "NO" ahora o que me divorciaría de él después? - ¿Qué he hecho? ¿Qué he hecho?. sollocé sentada en el suelo frío del lavabo se señoras de la iglesia. Has dicho "NO" _contestó Kata, que estaba sentada a mi lado y se encargaba de que el papel de váter empapado de lágrimas fuera a parar al cubo del WC.       -¡Ya sé lo que he dicho! - aullé. Ha sido la respuesta correcta.¡Valiente y sincera !     Me consoló Kata, y desenrolló un poco más de papel para mí. Poca gente tiene tanto valor.En tu lugar, la  mayoría habrían  dicho > y habrían cometido un tremendo error.      Sí, vale, también podrías haber escogido un momento mejor para quitártelo de encima...  -¿Ya se han ido los invitados?- pregunté.     -Sí. Y seguro que los niños quedarán  traumatizados para toda la vida en lo que respecta al tema del matrimonio-dijo Kata, sonriendo afablemente.     -¿Y... y Sven? -Está al otro lado de la puerta y quiere hablar contigo.     Deje de berrear. ¿Sven me esperaba en la puerta? Si se lo explicaba todo,  a lo mejor entendería, que yo sólo  quería ahorrarle más dolor. Que los dos habríamos sido infelices. Sí, seguro que lo entendería, a pesar del sufrimiento que acababa de causarle. Después de todo, era  un hombre  muy comprensivo.  -Déjalo pasar- le pedí a Kata. -No creo que sea buena idea... -Déjalo pasar.    Lo que quería decir realmente con > era que es una idea descabellada. -¡Déjalo pasar!- insistí. De  acuerdo.  Kata se levantó y salió. Yo me incorporé a duras penas, con el vestido arrugadísimo, me acerqué al espejo y me vi  la cara llorosa y el maquillaje corrido. Me  eché  un poco de agua fría y el maquillaje todavía se corrió más.       Sven entró en el lavabo, tenía los ojos enrojecidos, era evidente que él también había llorado. Yo esperaba que me perdonaría. Era de tan buena pasta que seguramente lo haría. -Sven...-me erguí y busqué las palabras apropiadas para reparar lo que se había roto. -¿Sabes qué, Marie? -me interrumpió. -¿Qué...?-pregunté con cautela. -A partir de ahora, los mensajes en los pies te los vas a hacer tú...¡si te llegas con esos michelines! Me quedé conmocionada.      Sven salió precipitadamente del lavabo. Y Kata me pasó un brazo por los hombros con ternura.Por lo visto, no te quería como eres.      Yo me habría apalancado unos cuantos años en el lavabo de señoras de la iglesia, pero el pastor Gabriel no lo permitió. Me pidió que me fuera, sorprendentemente, sin una sola palabra de recriminación. Al fín y al cabo- dijo-, en ningún pasaje de la Biblia está escrito que haya que contestar afirmativamente a la pregunta de "¿Quieres...?". Cuando salía de la iglesia, mi mirada volvió a fijarse casualmente en una imagen de Jesús.Recordé que, en las clases de confirmación, Gabriel nos había explicado que Jesús había convertido agua en  vino para que pudiera continuar la celebración de una boda.Bueno, por lo visto, aquel  día no nos hacía falta un invitado de ese estilo. Los parientes y los amigos de Sven ya no estaban en la puerta de la iglesia, lo cual me alivió enormemente, puesto que, por una fracción de segundo, había temido que me lapidarían a la antigua usanza, sólo mi familia seguía reunida:mi madre, mi padre, Michi y Swetlana, que. a aquellas alturas, seguro que también se preguntaba qué familia era aquélla en la que pretendía colarse pérfidamente.     Mi padre le hacía reproches a mi madre: Tú tienes la culpa de todo. Por tu culpa es incapaz de asumir un compromiso. Al oírlo, quise volver de inmediato al lavabo. Pero mi madre me vio y se abalanzó hacia mí.      -Cariño, si necesita hablar con alguien... Uf lo que me faltaba: psicoterapia con mamá. Puedes venir conmigo Hamburgo- se ofreció, pero más por una mezcla de sentimiento de culpa y de reflejos profesionales de terapeuta que por verdadero amor de madre.      Mi padre se nos acercó y se ofreció: puedes dormir en tu antigua habitación; tanto daba que yo ofendido a su Swetlana, tanto daba que aún estuviera enfadado; yo era su hija y siempre tendría un lugar para mí en su casa. Eso estuvo bien. Michi también quería ayudarme: Puedes pasar la noches en mi casa: Tengo unas películas de terror estupendas para distraerte: Saw,Saw II, Novia a la fuga...     A pesar de todo, se me escapó una sonrisa. Michi siempre conseguía hacerme reír más y mejor que Sven o Marc. Lastima que mis hormonas no compartieran su afición por el buen humor. Vete a dormir a casa de Michi - me susurró Kata- y acuéstate con él. No me podía creer lo que acababa de proponerme y me sonrojé, medio de rabia, medio de vergüenza.  Eso distrae. Y él te quiere desde hace siglos.-concluyó.      En primer lugar, no me quiere desde hace siglos mascullé- , en segundo lugar, Michi y yo tenemos una amistad platónica. Marie- contestó Kata-, Platón era un perfecto idiota. Me decanté contra las películas de terror en casa de Michi y contra las horas de terapia con mi madre y acepté el ofrecimiento de mi padre.      Poco después entré en mi antigua habitación. Tenía el mismo aspecto de siempre, es decir, patético. En la pared había pósters de boybands, cuyos miembros seguramente hacía mucho que estaban en paro. Me quité el vestido de novia y me dejé caer en ropa interior (no tenía nada que ponerme) sobre mi vieja cama mullida. Profundamente deprimida, miré al techo, donde podía verse una gran mancha de humedad: el entramado del tejado estaba roto. Mi padre dijo que lo haría reparar pronto, lo cual era una feliz idea, puesto que todo parecía indicar que me quedaría el resto de la vida en aquella habitación. Al menos, no quería volver a salir nunca más fuera, al puñetero mundo.      Kata se sentó en el suelo y se apoyo en la cama.No hablaba, sólo dibujaba tranquilamente su tira cómica. Al cabo de un rato, contemplé el resultado. ¿Todas las tiras cómicas de la semana que viene van a ir sobre el desastre de mi boda? pregunté.     De la semana que viene y de la otra- dijo Kata sonriendo burlona. ¿Y hasta cuándo piensas seguir dibujándolas? - Hasta que madures - contestó con cariño. Ya he madurado- protesté débilmente.     Kata me miró compadeciéndome: No, es verdad. Dijo ella, la que no quiere involucrarse en ninguna relación- replique herida. Desde que Lisa la abandonó en el hospital, Kata sólo había tenido rollos de una noche. - Es mucho más sabio no atar tu corazón a nada ni a nadie y disfrutar del momento - explicó Kata en tono desenfadado. Aquella frase volvió a demostrar que, en el fondo de su corazón, Kata estaba muy desilusionada en cuestiones de amor. Pero me sentía demasiado hecha trizas para decírselo.     -¿Podrías dejarme sola?- le pedí después de un breve silencio.     -¿Se te puede dejar sola?- preguntó con cautela. Se puede- aseguré valerosa.     Mi hermana me dio un beso en la frente, cerró el bloc y se fue. Cogí lápiz y papel de mi antiguo escritorio y me senté sobre la cama para elaborar una lista de cosas positivas y negativas de mi vida. Mi terapeuta me recomendó una vez que lo hiciera en situaciones de crisis para darme cuenta de que mi vida no era tan mala como yo creía.             Cosas negativas en mi vida 1.- He echado al traste una boda porque sentía bien poco por el hombre con el quería casarme. 2.-Y mucho por el hombre que me había engañado con un florero de la talla 34. 3.-La última vez que yo me puse una talla 34 tenía trece años. 4.-Odio mi trabajo más que muchos palestinos a los judíos. 5.-Casi no tengo amigos. 6.- No tengo perspectivas para cambiar de trabajo. 7.-Seguro que medio Malente me odia por lo que le he hecho a Sven. 8.-Vuelvo a dormir en la habitación que tenía de niña. 9.-A los treinta y cuatro años. 10.-Está claro que Kata tiene razón: no he madurado de verdad.     No se me ocurrió nada más. Sólo diez puntos negativos. O sea,ni de lejos una docena.No estaba mal. Sin embargo, afectaban a todos los aspectos esenciales de mi vida: amor,trabajo,amigos, carácter.          Cosas positivas en mi vida 1.-Tengo una hermana como Kata. Tardé muchísimo en dar con un segundo punto. 2.-No me puede pasar nada peor. Entonces oí los jadeos de mi padre en su dormitorio. Y Swetlana gritó: -¡Oh,Sí! Taché el segundo punto de la lista.
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