-¿Has vuelto a quedar con Marie?
A Gabriel no le entraba en la cabeza lo que Jesús acababa de decirle. El Mesías estaba sentado a la mesa de la cocina de la casa parroquial, tomándose un café, que era una de las cosas que le gustaban especialmente de los tiempos modernos. Igual que la pizza, el pan con un buen vino de uva...era un de la comida que le gustaba a Joshua.
Lo has entendido bien, esta noche también saldré con Marie- replicó con mucha serenidad, y se sirvió un poco más de café.
-Pero ¿por qué?
-Porque creo que con Marie puedo aprender mucho de las personas. Cómo viven qué sienten y en qué creen, en su falta de fe así misma.
- También podrías enterarte por otra gente- objetó Gabriel.
De inmediato se le ocurrieron algunos creyentes que iban a misa y eran mucho, pero que mucho más apropiados que Marie para salir con el Mesías, Incluso se le ocurrieron unos cuantos ateos más apropiados que aquella mujer que, por mucho que fuera hija de su querida Silvia, cada vez le gustaba menos.
-No voy a anular una cita concertada- aclaró Jesús con determinación-.
Además, me lo paso muy bien con Marie.
Fue acabar de decirlo y el ardor de estómago volvió a anunciársele a Gabriel.
-Pero ¿no deberías prepararte para tu misión? - preguntó Gabriel, con la esperanza de que aún podría convencer a Jesús de que no acudiera a la cita.
-No me adoctrines - dijo Jesús secamente.
Gabriel guardó silencio: nadie podía adoctrinar al Mesías. Lo sabía.
-Tú sí que deberías prepararte para el Juicio Final advirtió Jesús.
-Eso... eso hago- furfulló Gabriel, poniéndose de repente a la defensiva.
-No, tú te distraes con esa mujer: . En la voz del Mesías había un leve deje de censura.
Gabriel se sonrojó.De hecho, durante los dos últimos días había pasado la mayor parte del tiempo en la cama con su gran amor. ¿Les habría oído Jesús? Silvia no era precisamente silenciosa, lo cual era desconcertante, pero también hermoso y, de vez en cuando, incluso Gabriel perdía el control de su propia voz al practicar aquel maravilloso mecanismo de sierra.
-Yo, ejem..., sólo quiero convertirla - farfulló Gabriel.
Eso no era del todo mentira. ¡Nunca habría sido capaz de mentir al Mesías! Y Silvia no se dejaba convertir. Se empeñaba en no permitir que la Biblia le dictara cómo tenía que vivir.
-¿Qué es un culotte?- preguntó Jesús.
A Gabriel le dio un ataque de tos.
- Casualmente oí cómo le decías a la mujer que te encantaban los culottes.
-Ejem, es un plato francés...- contestó Gabriel. Al parecer, sí era capaz de mentir
-¿Y qué un tanga?- preguntó Jesús.
-Tanga... es ...su gato - contestó Gabriel. Qué deprisa se estaba acostumbrando a mentir a Jesús. Pasmoso.
El Mesías se levantó de la mesa y anunció:
-Me voy a ver a Marie.
Gabriel no quería. Tenía miedo de que Marie ejerciera una mala influencia sobre él. Sólo con que fuera la mitad de resulta y versada en las artes de la seducción que su madre... si eso formaba parte de la naturaleza miembros femeninos de la familia, entonces...entonces...ellos también le darían al serru...Oh,Dios,¿¿¿se había vuelto loco, imaginar algo así??? ¡Qué ídea más espantosa!
-¿No habías quedado con Silvia?- preguntó a su vez Jesús.
-Podríamos cenar juntos - propuso Gabriel.
-Culotte? - contestó Gabriel con una voz ligeramente aguda.
-¿Por qué no?
-Ejem...porque provoca acidez de estómago- Mentir se estaba convirtiendo en una rutina.
Jesús se echo a reír.
-¡Y por qué tendrá que acidez?
Antes de que a Gabriel se le ocurriera una repuesta medio aceptable, llamaron a la puerta. Abrió Jesús. Era Silvia. Gabriel deseó encarecidamente que Jesús no mencionara ni el culotte ni el tanga. Silvia entró y le dio un beso a Gabriel en la mejilla. En presencia del HIjo de Dios, al antiguo ángel le resultó increíblemente embarazoso.
-¿Te pasa algo? - preguntó Silvia, que había notado su inseguridad.
-No..., no... - le quitó importancia Gabriel, y constató que no hacía más que mentir.
-¿Tienes algo en contra de que Joshua se quede hoy con nosotros?
La mirada de Silvia reveló que tenía muchas cosas en contra.
-Ya tengo plan para esta noche- aclaró Jesús.
Silvia se sintió aliviada y Jesús dijo educadamente:
-Me encantará probar su culotte otro día.
Silvia se quedó atónita.
-¿Mi culotte? ¿Quieres usted qui..?
Gabriel se apresuró a interrumpirla.
-No hablemos de comida; hoy tengo una ligera indigestión.
Ahora si que Silvia no entendió nada.
Jesús se le acercó y le preguntó:
-¡Dónde está su pequeño tanga?
Silvia no se lo podía creer.
-Gabriel me ha hablado de él.
En ese momento, Gabriel se arrepintió de haberse convertido en hombre.
-¿Tienes el pelo suave?- Preguntó Jesús.
educadamente.
- Ejem... - respondió Silvia-, seguro que hay tangas de piel, puede, en algún sitio, pero...
- Silvia enseguida de que qué Jesús se retirará a su cita, se dirige con Gabriel, le dijo : ¿Qué le has hablado a Jesús?, para expresarse así; Gabriel apenado con ella le evadió sus preguntas. La invitó a pasear a Malente, y evitando él de poder darle una buena explicación.
No pudo proseguir; abrumado, Gabriel le dijo a Jesús:
-Llegarás tarde a la cita.
-Quería poner fin de una vez a aquella situación y no vio más salida que echar de allí al Mesías.En aquel momento le tenía sin cuidado que fuera a ver Marie.
Jesús asintió.
-Tienes razón, mi fiel amigo.
Se despidió y cerró la puerta de la casa parroquial al salir, Gabriel respiró aliviado.
Silvia, en cambio, se quedó mirando a Jesús a través del cristal de la puerta.
-¿Es homosexual? -preguntó luego a Gabriel.
Gabriel cerró los ojos. Aquello era demasiado para él. Había hecho que el Hijo de Dios pronunciara palabras como "culotte" y "tanga. Y le había mentido.
Y, sobre todo:¡lo había enviado a una cita con Marie!
En medio de tanta mentiras que ocasionó Gabriel, ante el Hijo de Dios, sentía tristeza de haber faltado y sobre todo enredar a Silvia en relación al tema que Joshua le había pronunciado sin el más sentido común a que se refería Jesús. En gran palabras de arrepentimiento de pensamiento y sentimiento a enviar a Jesús en encontrarse con Marie y que ella pudiera aclarar el significado de lo que decía en expresarse y pudiera delatarme en haber engañado a Jesús.!!!
Enseguida Joshua, se marchó a encontrarse con Marie!!!
Entretanto:
-Marie.. se preparaba en su casa; para la gran cita con Joshua. Sin poder que pudiera pasar, Marie sentía la inquietud, de conocer aún más a Joshua, aclarando más sus dudas de que buscaba él; y haciéndome la idea de que fuera declararse ante mí. Me moría, con el deseo de que se me cumpliera el sueño de ser amada... en sus brazos y con esos ojos..esos ojos... qué me hacía temblar mis rodillas al verlo; entre tanto mis nervios seguían- Marie- se preguntaba será que Joshua sentirá lo mismo que yo en medio de dos locos ante el mundo.
Kata, le preguntó, a ¿Dónde vas Marie?
Ella enseguida le contestó, - ¡Tengo una cita con Joshua!
Kata, le preguntó.
-¿Por qué te preocupas tanto en que te vas a poner, en ésta cita?
-Marie, le contestó. Quiero, encantar a Joshua..., es por ello que me hago la idea que Joshua buscaba declarase y aún él se había encantado de mi como una mujer especial en su vida.